Orlando Pérez

Tribuna Invitada

Por Orlando Pérez
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Necesitamos jóvenes en el servicio público

Empoderar a la juventud puertorriqueña debe ser una de las más altas prioridades de cualquier administración pública. Nuestra isla está en medio de un cambio dramático de composición social. La actual crisis económica, que tuvo su génesis en el último trimestre de 2005, ha forzado una ola migratoria sin paralelos en la historia de cualquier jurisdicción de los Estados Unidos.

Lamentablemente para Puerto Rico, el grupo social más afectado por esta prolongada recesión es la juventud. Varios estudios realizados para 2014, 2015 y 2016 señalan que alrededor de 47 jóvenes, entre las edades de 14 a 25 años, abandonan su terruño todos los días.

Más impresionante aun, es que, de esa cifra, 38 no regresan. En otras palabras, Puerto Rico se está vaciando de jóvenes, el único grupo social que tiene la capacidad de fomentar un desarrollo económico sostenible para la próxima década.

Las razones para esta migración son muchas, pero en el centro de las mismas yace la falta de oportunidades de empleo.

La salida de esta cantera de talento que nos dice adiós provocará que cualquier despunte en nuestra económica sea pasajero, pues sencillamente no vamos a tener el capital humano para sostenerlo.

La fuga de talento también se observa en la función administrativa. Cada vez son menos los jóvenes que ingresan al servicio público. No solo hablamos de candidatos a puestos electivos como senadores, representantes y hasta gobernador, sino de posiciones administrativas del aparato gubernamental.

Cada vez son menos los jóvenes que trabajan en agencias de gobierno o en corporaciones públicas. Ante este panorama, es imperativo que el gobierno busque alternativas para que los jóvenes se involucren en la función pública.

Esta administración ha hecho grandes avances para intentar revertir el patrón migratorio. Incluida en este monumental esfuerzo está la Cámara de Representantes.

Bajo la directriz de nuestro presidente, Carlos “Johnny” Méndez, fomentamos que nuestros jóvenes se involucren activamente en el servicio público. Nuestro programa de empleo de verano es una piedra angular de este esfuerzo.

Sobre 1,000 jóvenes de todas partes de la Isla participaron de una singular plataforma de trabajo que buscaba estimular el aprendizaje. Por un mes, estos muchachos laboraron en distintas dependencias de la Cámara, incluyendo oficinas legislativas.

Durante este periodo, estos jóvenes aprendieron muchas destrezas que los ayudarán en el mañana. Ello incluye desde el proceso de radicación de medidas legislativas, hasta la administración de dependencias.

Al concluir el programa la pasada semana, muchos de estos estudiantes se nos acercaron, no solo para agradecer la oportunidad, sino para indicarnos que ahora tiene un nuevo sentido de lo que es el servicio público y que quieren integrarse al proceso de asistir a nuestra gente. Esto es un logro.

Debemos continuar con programas similares. Nuestros jóvenes tienen que saber que servir a los demás va mucho más allá de un trabajo: es una vocación encomiable que debe ser perseguida por ellos.

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