Sigfredo Rodríguez

Tribuna Invitada

Por Sigfredo Rodríguez
💬 0

Neymar: pobre niño rico

En mis años de escuela superior en el Colegio San Antonio de Isabela, el cura dominico holandés Rev. Marcos Teurlings nos practicaba en los distintos deportes para competir en torneos regionales en el área noroeste, desde Quebradillas hasta Aguadilla. Por primera vez conocí lo que era el balompié, fútbol o soccer. Nuestro fuerte era el baloncesto, el béisbol y el voleibol. Nuestros padres decían que practicar deporte era perder el tiempo, mientras que hubiese muchas tareas que terminar. Nunca pensamos que el deporte te podría sacar de una triste situación económica. Desarrollar el gusto por la lectura fue nuestra salvación.

Nos enteramos recientemente que el joven futbolista Neymar Da Silva acaba de firmar un contrato por 30 millones de euros anuales, o sea, 2.5 millones al mes, 576,000 euros a la semana, 82,191 al día o 3,424 la hora. El equipo PSG del fútbol francés además pagó al Barcelona 222 millones de euros para que rescindieran el contrato vigente del jugador. El padre de Neymar lo fue preparando con dedicación desde temprana edad con miras a que fuese un profesional del fútbol. La educación escolar nunca se consideró importante. Los clubes europeos se impresionaron con sus extraordinarias habilidades para jugar el deporte y trataron de capturarlo para sus respectivos equipos. El club de Barcelona conquistó a Neymar y a su padre, quien actúa como su agente negociador, creando un equipo exitoso con la ayuda de Leo Messi y Luis Suárez, ambos también con contratos millonarios. Esperemos que el dinero sea su salvación y no su perdición.

En los últimos 80 años hemos vivido un cambio en las prioridades tradicionales del ser humano. El negocio del deporte, del entretenimiento y del ocio en general tienen más reputación y generan más admiración e ingresos que las profesiones esenciales para la sociedad.

💬Ver 0 comentarios