Johnny Rullán

Tribuna invitada

Por Johnny Rullán
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No estemos a destiempo con la influenza

En esta semana he recibido invitaciones para hacer entrevistas de radio, televisión y prensa escrita sobre el aumento significativo de casos de influenza en Puerto Rico en las últimas semanas. Las decliné todas por una sencilla razón, están a destiempo.

La temporada de influenza en Estados Unidos ocurre anualmente entre octubre a marzo y aunque en el trópico puede ser durante cualquier parte del año, dado el fenómeno de los aviones y los cruceros, nuestra experiencia es similar, con picos relacionados al hacinamiento social durante las fiestas navideñas, las octavitas y las fiestas de San Sebastian.

Al socializar sin protección, nos infectamos e infectamos a nuestros allegados y a [email protected] y entonces comienzan los lamentos. Luego vienen las visitas a oficinas médicas, laboratorios y salas de emergencia acompañadas frecuentemente de ausencias al trabajo, cierre de salones de clase en las escuelas. Esta falta de productividad nos cuesta sobre $100 millones en esta época post-navideña en la que estábamos supuestos a retomar el tiempo perdido de las vacaciones y, en vez, estamos ahora enfermos y arrepentidos.

La pregunta es, ¿esto tiene que ser así o podemos revertir este fenómeno?

El virus de la influenza cuando llega, llega...y es dominante. Distinto al catarro común, este virus es explosivo y se riega cómo pólvora pues es muy eficaz en transmitirse rápido (periodo de incubación < 72 horas) y eficientemente por aire (gotitas respiratorias  a menos de 6 pies), por mano (luego nos autoinfectamos al tocarnos mucosa membrana ojos, nariz y boca), y por tocar superficies contaminadas (peritas de puertas, pañuelos no desechables, áreas de toque frecuente) que contaminan las manos. O sea, necesitamos protegernos para no caer víctimas del virus.

Primero, tenemos que practicar higiene lavándonos las manos frecuentemente con jabón y agua y/o “hand sanitizer”. Segundo, siempre mantenernos a distancia de 6 pies en áreas comunes (anfiteatros, salón de clase, área de trabajo, autobús, tren, avión, barco).

Proteger ese espacio no siempre es viable; la prevención más duradera es la vacunación anual antes de Halloween, ya que la vacuna toma dos semanas en lo que pega y tenemos que estar protegidos antes de las fiestas navideñas, octavitas y las de San Sebastian. Entender este itinerario es crucial para evitar el lamento de brotes en enero y febrero.

Vamos juntos a planificar las estrategias para la temporada anti-influenza 2018-19. Activemos campañas educativas en escuelas, centros de salud, iglesias, centros comunales, lugar de trabajo, oficinas médicas, farmacias y hospitales para que la protección individual del paciente esté acompañada de protección colectiva (“herd immunity”) cuando lleguemos al 90% de la población vacunada antes de Halloween (este año llegamos al 15%).

Esta vacuna es para toda la población, incluyendo pacientes de cáncer y todas las enfermedades crónicas. La embarazada tiene doble responsabilidad: vacunarse para protegerse y poder pasar los anticuerpos a su bebé, ya que la vacunación comienza a partir de los 6 meses de nacido. Para aquellos que tengan dudas sobre la vacuna, darles un espacio para dialogar sobre los pro y los con de la vacuna y discutir los mitos para aclararlos a tiempo.  

Declarar brote ahora en febrero, organizar clínicas de vacunación masiva en febrero, hacer entrevistas para educar a la población general en febrero -todo esto es reactivo y está a destiempo. Apostemos a organizarnos para tener todo listo antes de Halloween 2018 y así prepararnos para ir a fiestas navideñas, octavitas y las de San Sebastian protegidos y evitando infectar a [email protected]

“Una onza de prevención vale más que una libra de cura y que una tonelada de rehabilitación”. La productividad y la buena salud van de la mano de una visión salubrista proactiva. A mis amigos de la prensa, con mucho gusto aceptaré participar de entrevistas de radio, televisión y periódico cuando sean de impacto real y “a tiempo” para mejorar a Puerto Rico. El destiempo no es. 

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