Rosa del Carmen González

Tribuna Invitada

Por Rosa del Carmen González
💬 0

No me apellido Jolie

De 2008-10, presidí la Asociación de Profesores. Algunos empleados nos interesamos por las “altas incidencias” de cáncer, más de mujeres, en etapa productiva. Reclamamos acción de la administración y por fin se nombró un comité institucional. Ahí quedó todo. La inacción universitaria, a veces, se llama “comité”… Ahora tengo libreto.

Junto a ejercicios, tintes y maquillaje, la mujer calendariza mamografías y sonomamografías. Los resultados me confundieron: sono negativa y mamo con hallazgo. Pensé, “la sono es más precisa”. El centro radiológico no me advirtió. Dos meses después, el ginecólogo tomó acción. El teléfono sonó antes de 48 horas. Acudí… la radióloga habló de microcalcificaciones que sin ser totalmente malignas tampoco eran benignas… ¡Actualmente la ciencia no distingue cuáles pueden o no salirse de cápsula! Así entran conceptos en la vida: lumpectomía -remoción quirúrgica de las micro… esperar el informe patológico.

Una laminilla indicó la situación en uno de los bordes. El concepto temido: remoción del tejido mamario. ¡Palabras límite! Se oyen, no se procesan. Balbuceos, ¿opciones? No hay. Carreras, pre-certificaciones, incertidumbre… proceso post operatorio… antibióticos, acidez, inflamación y dolor en la muñeca. Llamé los drenajes (Jackson) Michael y Toya. No hablo del aspecto emocional, social, familiar. ¡Todo ello en seis semanas! La reconstrucción inmediata no es tan inmediata.

Mi relación con Dios enmarca este proceso. Encuentro la resiliencia que fortalece mi dignidad humana amada. No necesitaré quimio ni radio. Las mamas identifican a la mujer: vínculo con la lactancia, atractivo y placer sexual. Aclaro, he sido consistente con los exámenes anuales, cero historial familiar y reemplazo hormonal.

Mi objetivo es acompañar un poco a quienes reciben el diagnóstico en una edad más temprana. Un llamado a los varones. Ellos necesitan prepararse para el tiempo pesado en que ocurre esta situación. Una esperanza: el descubrimiento de una tecnología que discierna cuáles de estas microcalcificaciones podrían salirse de sitio y cuáles no. Así evitaríamos tantas mastectomías preventivas.

Otras columnas de Rosa del Carmen González

💬Ver 0 comentarios