Zamaris Rodríguez Suárez

Tribuna Invitada

Por Zamaris Rodríguez Suárez
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No se engañe con las máscaras

Ya van varios días y hasta meses de estos sucesos, pero elegí esperar a que pasara el “shock” de las personas para reflexionar sobre este tema. 

Hablo de los suicidios del chef Anthony Bourdain, la diseñadora Kate Spade, del reconocido Dj Avicci, del actor Robin Williams, del cantante Chris Cornell de Audioslave y del vocalista Chester Bennington de Linkin Park. No sin contar los que se nos van en silencio porque no son celebridades. Sin embargo, son amigos, familiares, vecinos, compañeros de trabajo y hasta desconocidos que se convierten en una cifra más en la tasa de suicidios.

Es un tema que me toca muy de cerca. Una de mis mejores amigas hace un año se “SUICIDÓ”. Se ve chocante la palabra, lo sé. Adrede escribí la palabra en “MAYÚSCULAS” porque quiero que la vean sin adornos, ni filtros. ¿Por qué? Es hora de despertar a una nueva conciencia colectiva referente a este tema. Se necesita de ti compasión y sensibilidad.

Las cifras cada día son alarmantes. Las figuras públicas han sido de un tiempo para acá los portadores de un mensaje que ya es hora que veamos claro. Estamos desconectados de la solidaridad, los sentimientos y la empatía. Estamos desconectados de nuestro interior cuando pensamos que estas personas lo tenían todo y por eso deberían ser felices. ¿Aún se cree eso? Cada día me sorprendo de los desinformados que estamos. Pero este es un tema amplio y profundo que no se puede discutir en unos párrafos. 

Entérese si aún no lo sabe que la primera causa para que este tema sea “tabú” son los estigmas sociales referentes a las condiciones mentales. Si entendiéramos que estas condiciones no son voluntarias, podríamos hablar de ellas como lo hacemos con la diabetes, la alta presión, las condiciones de tiroides, entre otras. Sería perfecto poder decir: voy al psicólogo o al psiquiatra, y que no te miren como un “débil”, “sensible”, “demente”, que no puede manejar sus problemas y zas… Para rematar el asunto, le pones el “Label de Loco”, lo que les dificulta la vida por la falta de entendimiento de la sociedad en que viven.

Cuando veo los comentarios debajo de la noticia de un suicidio me doy cuenta que algunos son cómplices de esta hazaña y tan asesinos como el que hala el gatillo disparando balas de incomprensión con una mezcla de dinamita integrada a su falta de  sensibilidad y empatía. Ello produce una explosión letal ante un asunto tan delicado. Se les olvida que hay personas desesperanzadas leyendo comentarios como estos y que les están desangrando el alma: 

“Que pena que ya no va con Dios”.

“Pobre alma que vagará por siempre”.

“Who Cares”.

“Total si para lo que sirven”.

Cuando vi estos comentarios bajo la reciente noticia de lo ocurrido con Bourdain, decidí soltar todo lo que estaba haciendo y me senté a escribir estas palabras para los que aún les queda un poco de corazón.

Te invito a llenarte de empatía, a soltar tus creencias religiosas extremas. Simplemente te invito a sentir compasión por otros seres humanos. Abre tu alma al entendimiento, ama y no juzgues. 

Al leer eso sentí pena, no por el que se fue, sino por la sociedad de injuticia social en la que vivimos. ¿En que nos estamos convirtiendo? Si cuando vemos noticias como éstas en vez de sentir emociones de alta sensibilidad, nos convertimos en jueces, sin saber lo que pasaba, pensaba o sentía esa persona. Incluso se le hace “bullying” al suicida antes, durante y despues de irse. No falta quien indaga sobre los lugares a los cuales llegará esa alma, que si al infierno, a otro plano, a otra vida o a re encarnar en otro cuerpo.

Me lastima ver la falta de empatía con seres que de seguro ya sufrieron suficiente para que sigan demonizándolos y aún después de su muerte siendo incomprendidos. Cada vez que haces rudos comentarios en estos foros de noticias hieres la sensibilidad de sus familiares y amigos que también ven la noticia como tú.

Con esto que estoy escribiendo solo me gustaría que te abstuvieras de juzgar a quien se sienta diferente, que tenga una condición mental/emocional. Sé feliz con tu vida y déjale fluir por el mundo como cualquier persona sin excluirle, sin llamarlo por epítetos como “loca”, “psyco”, “tostao”, etc…

Entérate de que estas personas se destrozan con tu indiferencia, desprecio y crueldad. Sufren en silencio cada vez que les recuerdas lo poco aceptadas que son en la sociedad. Sufren porque se autoaislan para no ser lastimadas. Callan porque no pueden confiar en nadie por los estigmas sociales y, como si fuera poco, los tildan de “sensibles”. ¿Qué tiene de malo ser sensible? Les aseguro que no es porque quieren, porque a nadie le gusta sentir tantas emociones que le afecten su psiquis o su funcionamiento regular.

Ya basta de ser hipócritas. Todos en algún momento nos hemos deprimido. Así como hay personas diferentes, hay cerebros diversos. Algunos producen (serotonina o dopamina), y otros no lo suficiente. Lo que menciono anteriormente son neurotransmisores que nos ofrecen sensasiones de bienestar o balance a nuestro cerebro. 

Por otro lado, los invito a no quedarse en “shock” ante el suicidio de una celebridad porque se ve feliz ante las cámaras, canta bien, es famoso, tiene dinero, carros, mansiones y todo lo que usted desearía tener o define como felicidad. No se engañe más con las máscaras. Es obvio que las personas nos muestran su mejor cara. ¿Sabes la razón? Porque es su trabajo hacernos feliz a ti y a mí con su música, películas, tv shows y hasta con lo que vistes y calzas. De seguro que si te muestran cómo se sienten realmente, no los seguirías, ni compraría sus productos. Quizás los juzgarías como “looser”, “doble cara”, “depresivo” y si tiene hijos, esposo, perro. Por tener tanto sería un “mal agradecido de la vida” y puedo seguir sin terminar la lista.

Trabajan con su depresión y siguen por la vida ante usted como si nada pasara. Son funcionales, logran metas, pero el vacío sigue en su interior sin que nadie lo note porque lo que definimos como éxito y abundancia, no es exactamente lo que hemos creído toda la vida. Ese vacío incluso puede ser por depresión, pero también por trastornos de la personalidad que no desean tener, pero vinieron en el chip de la genética o por condiciones fisiológicas, abusos en la niñez, maltrato. Esta lista  también puede seguir para largo.

Te invito a dejar de pensar que son “cuerpos sin alma”, “personas oscuras” y todas las cosas absurdas que se dicen. Simplemente son personas con cerebros diferentes, vivencias diferentes y sienten diferente a usted. No todos llegamos a este mundo siendo iguales. 

Estas palabras que escribo hoy tienen una misión y es que puedas ver la depresión o cualquier condicion mental como algo que no es voluntario. Nadie quiere vivir así y tenerlas. Algunas de ellas pueden mejorar, otras no tienen cura y las personas tienen que vivir con ellas día a día. No podemos salvar el mundo, pero sí somos responsables de no asesinar con atropellos e incomprensión a los que no le es tan fácil vivir. Recuerda que precisamente el desafío más grande que enfrentamos desde que nacemos es estar vivo.

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