Claudia Fontanet

Punto de vista

Por Claudia Fontanet
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No solo perdimos a Bernie Sanders

Es muy lamentable la derrota de Bernie Sanders para aquellos que querían un cambio verdadero y no más de lo mismo. Duele dicha derrota por muchísimas razones, mencionarlas todas sería interminable, pero lo primordial resulta ser que perdimos la oportunidad de reformar el sistema de salud nefasto de los Estados Unidos. 

En su plataforma, el senador por Vermont planteaba un sistema de salud universal, lo cual beneficiaba a los ciudadanos y no a las aseguradoras. Es vergonzoso ver los datos, como por ejemplo que en los Estados Unidos 27 millones de personas no tienen seguro médico, en un país que se conoce como la máxima potencia mundial. 

Primero que todo, debemos preguntarnos si la salud es un derecho o un privilegio de aquellos que puedan financiarlo. Si por alguna razón sientes duda sobre tu respuesta, miremos a Europa, países como Francia, Alemania y no hay que irnos ni muy lejos, miremos a Canadá. Países que sí han adoptado este sistema de salud y lo que ha provocado es la cobertura de una población. Los Estados Unidos gasta aproximadamente $5.1 trillones con expectativa de incremento cada año, al sumarse los gastos del gobierno federal, el gobierno estatal, las empresas privadas y lo que se conoce como el out of pocket de los ciudadanos. Mucho más que las naciones antes mencionadas pero los resultados son incomparables. 

La expectativa de vida en los Estados Unidos es más baja, las personas son menos saludables, muchos escogen no ir a citas médicas por el costo o incluso no buscan su prescripción. El costo es tan preocupante que las personas eligen no llamar a una ambulancia, aunque la necesiten. Los Estados Unidos es el país que más dinero gasta en salud y provee una cobertura ineficiente. Contamos con un sistema de salud privado con opción de salud pública, en vez de contar con un sistema público, lo cual garantiza la cobertura de todos, con opciones privadas. 

Me parece imperativo hablar sobre el sistema de salud en tiempos de la pandemia. Hemos visto que las enfermedades no discriminan, si no, pregúntenle al primer ministro del Reino Unido. Pero lo más preocupante, lo cual no me resulta sorprendente, es que son los pobres lo más vulnerables por el COVID-19 y, por lo tanto, urge el cambio. 

Bernie Sanders tenía una visión para reformar el sistema de salud y lograr este cambio en beneficio de todos, sin importar edad, sexo, condiciones pre-existentes ni patrimonio. Esta visión no incluía deducibles, primas, ni out of pocket costs. 

Sanders reconoce que la salud es un derecho y no un negocio, como lo ha hecho ver el sistema actual de los Estados Unidos. No solo perdimos a Sanders, perdimos a un candidato dispuesto a luchar por nuestro derecho a la salud. Me pregunto, ya sea en relación con Puerto Rico o con los Estados Unidos, cuándo entenderemos que, al momento de votar, si queremos resultados diferentes hay que votar distinto. 

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