César Vázquez Muñiz

Punto de vista

Por César Vázquez Muñiz
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Nos va la vida en lograr solidaridad

En apenas unas semanas una nueva cepa de coronavirus, el COVID-19, se ha convertido en un peligro a nivel mundial. Sobre 248,000 diagnosticados, sobre 10,000 muertos, paralizadas las principales economías del mundo, abrumados los mejores sistemas de salud del planeta, paralizada la transportación aérea internacional, sembrando incertidumbre y miedo.  Y llegó a nuestras playas.

Manejarlo correctamente tendrá un costo social alto. Mal manejado será una tragedia. Para enfrentarlo necesitamos conocimiento no solo del aspecto científico sino también de la experiencia de otros. Lo primero es reconocer que el virus es altamente infeccioso y los contagiados se multiplican a diario. Necesitamos actuar con prontitud y decisivamente.

Lo segundo es que la infección no tiene un tratamiento efectivo. El arma más importante y efectiva es detener el contagio. Esto está complicado por el hecho de que un número significativo de personas infectadas no tienen síntomas, pero son contagiosos. Otros son infecciosos antes de desarrollar los síntomas.

¿Cómo enfrentar esta realidad? La respuesta es el aislamiento social, disminuyendo el contacto con otros lo más posible. Para que esto sea efectivo nos tenemos que quedar en casa por el tiempo de incubación del virus, de 14 hasta posiblemente 27 días. Para esto es necesitamos la colaboración de todos. Todos somos todos. Dejando los egos, sin protagonismo o ventajerías. ¡Nos va la vida en lograr solidaridad, como cuando el huracán María y los terremotos más recientes!

 ¡Estemos claros! Lo más importante es evitar el contagio y para eso necesitamos quedarnos en casa, lavarnos las manos frecuentemente con jabón, utilizar soluciones de alcohol al 70%, y evitar tocarnos la cara, la boca, la nariz y los ojos luego de entrar en contacto con otros.  Si tenemos fiebre y síntomas catarrales con tos ponernos en cuarentena. Si desarrollamos dificultad respiratoria llamar para buscar ayuda, dejando saber por anticipado que pudiéramos estar contagiados.

Al momento es pobre la accesibilidad a las pruebas diagnósticas.  Esperamos que lo resuelvan de la forma más inmediata como ha expresado la gobernadora Wanda Vázquez Garced. Debe haber muchos más laboratorios capaces de hacer la prueba y no debería haber más obstáculos con los médicos poder ordenarlas. Debe de implementarse un fondo estatal (que responda al del gobierno federal que indica será gratis) para que todos puedan costear la prueba y esto traiga sosiego a nuestro pueblo.

El gobierno tiene que demostrar el plan de acción de cómo verdaderamente trabajará en coordinación con el “task force” de los profesionales de la salud, las escuelas de medicina y salud pública, las instituciones hospitalarias y los seguros de salud. ¡Esto es necesario que lo revelen ya! La epidemia que enfrentamos podría abrumar nuestro sistema de salud, provocando que no tengamos camas suficientes en los hospitales ni camas suficientes de cuidado intensivo. Todos, no importa la edad, estamos en peligro.

Repito. Las pruebas diagnósticas todavía se van a tardar, no existe un tratamiento efectivo y no tenemos suficientes camas de hospital ni camas de intensivo. Nuestra única alternativa es prevenir el contagio. Para eso necesitamos voluntad colectiva y solidaridad.

 Vamos a tener un problema económico serio. Tendremos que hacer un esfuerzo como sociedad para ayudar a todos aquellos que sufran el embate de esta epidemia. Para adjudicar culpas tendremos tiempo después.

Podemos vencer este momento difícil si actuamos con premura, responsabilidad y solidaridad puesta nuestra confianza en el Dios Todopoderoso. ¡Que Dios bendiga a Borinquén! 

Por eso, como médico te pido, por ti y por tu familia, quédate en casa…


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