Astrid Díaz

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Por Astrid Díaz
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Notre Dame: reconstruir historia

Si impresionante fue ver la Catedral de Notre Dame de París en llamas, más lo fue observar la tristeza mundial. Impactaba ver el cuidado de los franceses al aplacar el incendio para evitar borrar de la faz de la tierra parte de la historia de la humanidad. De eso se trata la arquitectura: es reflejo de la vida y del sentimiento humano. 

También me conmovieron las palabras del primer mandatario de Francia, Emmanuel  Macron: “Estoy triste al ver que una parte de nosotros arde… entre todos la reconstruiremos” . 

Surgirán estudios, análisis y debates de cómo reconstruirla. Ante la pérdida, la reacción natural es querer brincar esta pesadilla y pensar que otra vez la tendremos igual, que nada pasó. Pero la realidad es que ya no será la misma. Las partes que colapsaron es historia que se convirtió en cenizas. 

Renacerá pero será diferente, otras mentes la diseñarán y trabajarán en ella, otras técnicas constructivas y de diseño se establecerán, aun cuando se busque replicarla. Los arquitectos estamos capacitados para reconstruirla emulando sus rasgos originales o buscando otras soluciones de diseño que marquen su nueva historia con elementos contemporáneos en armonía con el pasado. Así ocurrió en la propia Catedral con las radicales restauraciones del siglo XIX por el arquitecto Viollet-Le-Duc cuando se colocó nuevamente la célebre aguja del cimborrio que hoy colapsó ante el siniestro. 

En Puerto Rico hemos tenido incendios que han amenazado nuestro patrimonio. Por ejemplo, estuvimos muy cerca de perder en un fuego la “Casa Hacienda Labadie” en Moca, protagonista de la novela “La Llamarada”, al igual que el casco urbano de Ponce en el gran incendio de 1899.  

Las amenazas que se ciernen sobre un patrimonio arquitectónico son reales. Los planes de emergencias ante desastres deben incluir esta herencia cultural. Creemos que estos íconos son “eternos”, por lo que su destrucción es sentida como un personaje familiar. Cuando desaparecen nos damos cuenta de su inmenso valor.  

El mundo entero se sintió de luto. El incendio de Notre Dame ha sacado a relucir la importancia de la arquitectura y la identificación que tenemos con ella, como bien lo explican las palabras del gran arquitecto Frank Lloyd Weight: “La arquitectura es vida, o por lo menos es la vida misma tomando forma y, por lo tanto, es el documento más sincero de la vida tal como fue vivida siempre”.

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