Anabelle Torres Colberg

Punto de vista

Por Anabelle Torres Colberg
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No, William Villafañe, no

El verano del 2019 fue significativo para nuestra historia política contemporánea. Pero de nada servirá lo vivido si, como pueblo, no comenzamos a actuar diferente y somos más exigentes con las personas que pretenden ocupar puestos electivos en el gobierno. En noviembre se llevará a cabo el primer evento electoral luego del verano –internamente por el PNP– para llenar dos vacantes en el Senado.

Uno de los aspirantes es el exsecretario de la gobernación de Ricardo Rosselló, el licenciado William Villafañe. Al conocerse la intención de Villafañe, resulta imprescindible auscultar sus motivaciones de incursionar nuevamente al ruedo político, luego de los sucesos por los cuales renunció y los relacionados a la posterior salida de Rosselló de la gobernación. 

A primera vista, Villafañe no ofende porque es respetuoso en su verbo y sus visiones político-partidistas no interfieren en su trato cordial para con los opositores. Sin embargo, cabe preguntarse, en el año y medio que se desempeñó como secretario de la gobernación, como estadista o PNP, ¿cuáles fueron sus grandes aportaciones de política pública o para con la búsqueda de la estadidad? ¿Qué éxito profesional o cívico, si alguno, puede identificarse de su gestión en la esfera privada? Todas esas interrogantes son medulares para cualquiera que aspire a una posición gubernamental. No obstante, en el caso de Villafañe, se generan inquietudes adicionales. 

El licenciado Villafañe abandonó La Fortaleza en medio de la investigación del WhatsAppgate, la cual incluyó un referido a la oficina del FEI para evaluar si le presentaban cargos criminales por su participación en el chat. No renunció porque se diera cuenta de la corrupción de la administración. Tampoco la denunció o cuestionó, como, por ejemplo, lo hiciera Teresita Fuentes. Aun cuando resultó libre de procesamientos de tipo penal, resultaba más que pertinente que cuando Villafañe se presentara nuevamente al país y al PNP como alternativa a ocupar un puesto político, este procurara ofrecer una reflexión seria y madura de por qué merece una nueva oportunidad. Desafortunadamente, sus últimas expresiones no despejan las inquietudes sobre si amerita el privilegio de ostentar cargo público alguno.

No, William, no, lo del WhatsApp no es una medalla que “debas llevar orgullosamente”, como expresaras en una entrevista reciente. El que el Panel del FEI haya determinado no investigar más a fondo la participación suya, ni presentarle cargos criminales, no es sinónimo de que se actuó correctamente. No existe duda de que Villafañe sí participó de un chat político con un juez en funciones, a riesgo de su ilegalidad, y que a ese mismo juez se le instruyó a comunicarse con el equipo de Rosselló sobre una decisión judicial de una controversia electoral que precisamente le correspondía resolver. Tampoco se actuó correctamente, al faltar a la verdad, una vez confrontado con su participación en el chat, y aseverar ante los medios que no estaba en dicho chat. Peor aún, posteriormente aseveró que no podía asegurar que el William mencionado era él, demostrando así falta de carácter y verticalidad.

No, William, no, incorrecta también es la manifestación de que, de usted haber estado en el telegramchat, habría impedido lo que le ocurrió al gobernador, como también expresara en entrevista reciente. De la hoja de servicios de Villafañe lo que se desprende es que, aun conociendo de los contratos exorbitantes, así como de actuaciones como mínimo reprochables del bando de Elías Sánchez y de otros dentro del círculo íntimo del gobernador, no fue exitoso en impedir la nefasta administración pública que se estaba ejecutando en contra de los mejores intereses de los puertorriqueños.

El que William Villafañe presente ahora su aspiración a senador, expresando que en ningún momento actuó incorrectamente y que no tiene que reinvindicarse porque siempre obró bien, es la mejor evidencia de que su perfil político no es distinto al de los allegados de Rosselló que formaban parte del telegramchat y contra los cuales un pueblo marchó unido en el verano de 2019. Los afiliados del PNP que votarán en la elección especial de noviembre deben exigir el rendimiento de cuentas de aquellos que pretenden representarlos para demostrar que, como partido, aprendieron su lección del verano 2019. 

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