Haydeé Quiñones Berberena

Punto de vista

Por Haydeé Quiñones Berberena
💬 0

Nuestra naturaleza multirriesgo y cómo manejarla

La exposición multi-riesgo se refiere a la combinación de diversos riesgos, y la posibilidad de eventos consecutivos o simultáneos. Por ejemplo, en nuestra Isla, a nivel de naturaleza, podemos tener eventos atmosféricos, geofísicos, hidrológicos, biológicos, etc.  Más aún, tenemos conocimiento de que en los próximos meses nos enfrentamos a las siguientes exposiciones por multi-riesgos: pandemia, sismos, tormentas y huracanes, inundaciones, deslizamientos, derrumbes, marejada ciclónica (en aumento por el impacto del cambio climático), alza en las temperaturas y sequías. 

El impacto consecuente de estos se puede magnificar debido a nuestro estilo de vida. Patrones de conducta como la poca protección de nuestros ecosistemas, poblaciones desplazadas, construcción fuera de código y aumento de la urbanización desmedida y no planificada son ejemplos de factores agravantes que contribuyen a que los riesgos relacionados con desastres afecten a un mayor número de personas de nuestras comunidades.

Cuando le añadimos factores de riesgos externos y/o creados por el hombre, el impacto se magnifica aún más. Ejemplos de esto es la crisis económica y el deterioro de la infraestructura. 

Esto significa que los desafíos a los que se enfrentan las comunidades son cada vez más complejos. En particular, porque llevamos varios años en los que desastres naturales y los causados por el hombre son más frecuentes y costosos. 

Algunos riesgos son bien conocidos, pero pueden no manejarse fácilmente; otros son más inciertos, y otros son completamente desconocidos e imprevistos. Una comunidad se vuelve resiliente a medida que es capaz, de manera sostenida, de utilizar los recursos que tiene disponible para:

? adaptarse a los cambios e incertidumbre que surge cada vez con mayor frecuencia

? responder, resistir, y recuperarse de los cantazos y situaciones adversas que le impactan

? resurgir y reinventarse al transformar su gente, estructuras y medios para funcionar a largo plazo 

Educarnos sobre la gestión de riesgos ayuda a un proceso de decisión que esté basado en el conocimiento de los mismos, y que a su vez integre acciones eficaces para manejarlos. Además, facilita el identificar oportunidades para mejorar los planes, los programas y las acciones de las comunidades con el fin de garantizar que sean sostenibles y resistentes. Específicamente:

•  reconocer la interacción entre las amenazas globales, como las pandemias y el cambio climático, y los riesgos a nivel local

•  promover un desarrollo más sostenible y resistente que prevenga nuevos riesgos y reduzca los existentes

•  reconocer que siempre hay imprevistos, pero mientras más informados estemos, menor será la incertidumbre para enfrentarlos

•  facilitar el adoptar estrategias y acciones sobre multi-riesgos a los que nos podemos enfrentar, incluyendo la capacidad de afrontar los imprevistos que surgen.  

La memoria de vivencias recientes nos debe mover a buscar continuamente mejorar nuestra capacidad colectiva de prepararnos y manejar los eventos que nos puedan impactar. El conocimiento para la gestión de riesgos debe combinar la información y la investigación científica con la experiencia vivida. Ello nos ayudará a identificar específicamente por qué ciertos elementos de la preparación y respuesta fueron menos o más efectivos para manejar los impactos de los eventos a los que nos hemos enfrentado. También, aplicar las lecciones aprendidas de las experiencias que hemos tenido, nos lleva a estar mejor capacitados para mantener y/o mejorar los niveles de vida ante el cambio.

Mostremos respeto y honra por la vida de los demás tomando acción. No tenemos excusa. Con lo que ya sabemos, hay cosas no deben volver a pasar. Después de todo lo que hemos vivido como pueblo lo menos que debemos hacer es seriamente prepararnos y responder de manera responsable.

Otras columnas de Haydeé Quiñones Berberena

💬Ver 0 comentarios