Juan Antonio Ramos

Lo que tengo que decir

Por Juan Antonio Ramos
💬 0

Nuestros pobres muertos

Hablemos de catástrofes naturales: Terremoto de México (1985) 3,192 muertos; Terremoto de Japón (2011) 15,893 muertos; Terremoto de Turquía (1999) 17,000 muertos; Terremoto de Haití (2010) 316,000 muertos; Tsunami Sumatra-Andamán (Indonesia, 2004) 275,000 muertos; Inundaciones en India, Bangladesh y Nepal (2017) 1,200 muertos; Erupción del volcán Nevado del Ruiz (Colombia, 1985) 24,800 muertos; Huracán Katrina (Nueva Orleáns, 2005) 1,833 muertos.

Las cifras de muertos a consecuencia de estas catástrofes naturales fueron informadas al mundo por los países afectados. Estas naciones no intentaron minimizar el daño recibido ofreciendo números falsos a los medios de comunicación.

Sin embargo, la República Popular China sí lo hizo cuando divulgó a la prensa internacional, cifras de muertes a causa del terremoto sufrido por esa nación en el 2008, muy inferiores a las reales. Ese mismo año se celebraban las olimpiadas en Beijing, y el gobierno chino no quería que esta tragedia empañara su imagen como país anfitrión.

El artista Ai Weiwei, que había sido comisionado para diseñar el estadio donde se celebrarían los actos inaugurales de los juegos, se negó a participar en los mismos, y se atrevió a denunciar al mundo la mentira oficial del país sede. El terremoto mató a 70,000 personas. Muchas de las víctimas eran niños y estudiantes. Weiwei pagó un alto precio por su osadía, pues su libertad le fue restringida (ver documental Ai-Weiwei: Never Sorry, 2012).

El gobierno de Puerto Rico parece copiarse de los asiáticos, cuando le asegura a la prensa del planeta que el número de víctimas por motivo del huracán María es bajito, por no decir insignificante. Al momento de escribir estas líneas, la cifra oficial es de 55.

El New York Times publicó el 8 de diciembre en primera plana, el artículo titulado “Official Toll in Puerto Rico: 62. Actual Deaths May Be 1,052” en referencia a las muertes provocadas por el huracán María. Señala el escrito que, de acuerdo a los datos facilitados por el Registro Demográfico de Puerto Rico, a los 42 días después del paso del huracán se registraron 1,052 muertes más de lo acostumbrado. El análisis que los investigadores del periódico realizan, compara el número de muertes por cada día en 2017, con el promedio de números de muertes para las mismas fechas durante los años 2015 y 2016.

Wanda Llovet, directora del Registro Demográfico de Puerto Rico, afirma que antes del huracán, el promedio de muertes diarias en la isla era de 82. Eso cambió a partir del 20 al 30 de septiembre. “Ahora tenemos un promedio de 118 muertes por día”, asegura Llovet.

Según el estudio de marras, el peor día resultó ser el 25 de septiembre. Ese día hubo una temperatura por encima de los 90 grados, No había electricidad, ni siquiera en los hospitales. Las personas postradas en la cama carecían de asistencia médica, y las clínicas que administraban diálisis operaban con generadores. Las horas en que se brindaba servicio médico en los diferentes centros de salud eran limitadas. Las vidas de los pacientes que se hallaban en respiradores artificiales se extinguieron. El 25 de septiembre murieron 135 seres humanos. Para la misma fecha, 75 personas murieron en el 2016 y 60 en el 2015.

Con las comunicaciones en el piso a lo largo y ancho de la isla, y los cadáveres amontonándose en las morgues de los hospitales, el gobierno se obstinaba en decir que sólo ¡16 personas! habían fallecido por el azote de María. Por eso, cuando Donald Trump escuchó la ridícula cifra, nos estrujó en la cara la altísima cantidad de muertos que dejó a su paso el huracán Katrina. “Esa sí que es una catástrofe”, nos espetó el magnate blondo, antes de regresar al campo de golf.

Héctor M. Pesquera, secretario de Seguridad Pública, afirmó el 29 de septiembre que los números de víctimas no variarían significativamente en los días futuros. María no había sido un terremoto, que cobra muchas vidas. Edificios que se desploman, gente sepultada por semanas, o que nunca aparece. Ese 29 de septiembre se registraron 127 muertes. 57 muertes más que las del año anterior para la misma fecha.

El New York Times estima que en las primeras tres semanas después del huracán, la cantidad de muertos fue de 739. Un estudio llevado a cabo por Alexis R. Santos Lozada, profesor de Pennsylvania State University, y Jeffrey T. Howard, investigador independiente, sugiere que la cifra de muertos podría ser 10 veces mayor que la cifra oficial. Otro estudio hecho por The Center for Investigative Journalism, bajo la supervisión de Omaya Sosa Pascual, encontró que cerca de 1,000 personas murieron en septiembre y octubre, muchas más muertes que las reportadas para esos mismos meses en los años de 2015 y 2016. Por su parte, la cadena noticiosa CNN entrevistó a los dueños y administradores de 112 funerarias a los pocos días del impacto de María, y todos coincidieron en que el número aproximado de muertes sea de 500.

¿Por qué el gobierno esconde a los muertos? Porque le da vergüenza que el mundo sepa que siempre hemos sido un país tercermundista, que somos capota y pintura, pura apariencia. Cualquier ventarrón nos puede dejar en la calle porque nuestra infraestructura, y más de la mitad de nuestras viviendas, están pegadas con saliva. Asimismo, nuestros gobernantes saben que un pueblo muerto de hambre, que un pueblo pordiosero, no puede aspirar a la igualdad federada, muchísimo menos a la estadidad.

No escondamos a nuestros pobres muertos. Todo lo contrario. Vamos a mostrarlos al mundo como evidencia de la mala política que ha prevalecido en Puerto Rico por los pasados 60 años. El pillaje y la negligencia en la gobernanza es nuestro mayor desastre, es nuestra verdadera catástrofe natural.

Otras columnas de Juan Antonio Ramos

sábado, 27 de enero de 2018

El buen alcalde

El escritor Juan Antonio Ramos expone que la crisis en la isla magnifica el poco valor de partidos y políticos malamañosos, mientras un grupo creciente de amantes genuinos del terruño se prepara para forjar un mejor país

sábado, 2 de diciembre de 2017

En lo puro no hay futuro

El escritor Juan Antonio Ramos expone la importancia de la mezcla de raza como riqueza de la sociedad estadounidense

💬Ver 0 comentarios