Nelson Reyes del Valle

Punto de vista

Por Nelson Reyes del Valle
💬 0

Nuevas fórmulas para Puerto Rico

Caminábamos por la comunidad de Quebradas, en Yauco, con mujeres líderes de la organización de desarrollo económico comunitario Centro de Microempresas y Tecnologías Agrícolas Sustentables (CMTAS). Es una organización sin fines de lucro que impacta diversas comunidades rurales porque se inserta en los procesos y en la vida de la gente. Entregábamos algo de apoyo material y emocional a niños/as, jóvenes, viejos y viejas.  

Nos movimos en medio de hermosas montañas, con preciosos paisajes que parecerían retratos del paraíso. Grandes riscos al lado del camino con gente hermosa viviendo en sus laderas. Nos encontramos con grupos de hasta 15 personas que se juntaban para “esperar el próximo”. Niños, niñas, viejos y viejas asustados por muchas cosas. No solo por la vida. También por lo poco que tienen, que es el fruto del trabajo y el sacrificio de tantos años. Y de momento, algo de lo que no se pueden defender se lo quiere arrebatar.  

Viví el terremoto del pasado 7 de enero en Cabo Rojo y puedo ponerme en los zapatos de quienes tienen miedo. Sentir los temblores en el lugar de los hechos no es igual a sentirlo en el área metro o pueblos del norte. La sensación no es posible explicarla, porque el miedo imposibilita describirla bien. Ante semejante experiencia el miedo se convierte en lo que es: una emoción para preservar la vida. ¿Irracional? ¿Exagerada? No necesariamente. Por supuesto que tendremos que ayudar a las personas a aprender a manejarlo. Por eso la inteligencia emocional es una destreza que se aprende. 

Allí donde se bate el cobre, se vive con miedos permanentes, sustos y ansiedades. Cuando llega la noche los “fantasmas” se acercan más y lo peor parecería que se mete hasta en los huesos y no solo en la mente. Familias completas esperando el próximo, por lo que duermen a la intemperie. Grietas que desde el ojo del asustado parecen enormes desprendimientos. El estar entre quienes viven en el “ojo del huracán” era un tiempo de escuchar, acoger y acompañar. 

Tardará algún tiempo aprender a convivir con la realidad sísmica. Con eventos naturales que existían pero que no eran sentidos. Algunos sanarán los traumas y otros tantos no, porque no serán acompañados. Seguirán solos y solas sin procesos de apoyo de mayor intensidad. Seguirán al margen de un “sistema maldito” en donde solo son pobres o mejor dicho empobrecidos. Es la “matrix”. Esa donde unos viven y otros sobreviven. 

¿Qué se requiere? Se requiere entender que el gobierno es esa vieja y obsoleta realidad incapaz de entender y atender estas nuevas realidades que requieren formas superiores de resolverlas. Frente a la ampliación del empobrecimiento en los pueblos mas afectados se tendrá que convocar a todas las fuerzas vivas de la sociedad para definir una ruta que atienda la compleja realidad: socio-emocional, económica, comunitaria, espiritual y existencial. La respuesta tendrá que ser integral, porque hay que atender todo a la vez: personal-comunitaria, vivienda, trabajo, salud, recreativa, educativa, entre otras. 

Para lo anterior se va a necesitar un liderazgo con nuevos conocimientos, creativo, autónomo y solidario. 

Cuando decimos con nuevos conocimientos, nos referimos a un liderazgo individual y colectivo que sepa distanciarse de las viejas fórmulas y formas de entender lo que es la economía, lo político, lo comunitario, la salud, educación, y demás espacios de realización humana. Creativo porque es capaz de insertar nuevas formas, respuestas y alternativas en una realidad compleja. Y que será capaz de facilitar prototipos que se probarán en la realidad que se desea transformar. 

Autónomo porque entenderá la crisis de la actual forma de organizar la vida en sociedad. Y desde esa comprensión podrá distanciarse y separarse de ella, al extremo de poder elaborar respuestas nuevas que no requieren de referente lo que se critica. El clérigo francés Bossuet pensaba que “Dios se ríe de las personas que se quejan de las consecuencias, pero apoyan lo que las causa”. Autónoma es la persona que ha desarrollado otra comprensión de lo económico, lo político y lo ético-cultural. Es quien ha superado las viejas formas de entender la realidad. Autónomo porque él o ella crea respuestas y posibles soluciones y no se sienta que “alguien” las proponga.

Y solidario, porque la complejidad de esta otra realidad que nos presentan los eventos naturales como huracanes, terremotos y aquellas que se avecinan por el impacto del cambio climático, solo puede ser entendida y atendida desde esa energía social y fuerza productiva que genera la solidaridad. 

Quien piense que el gobierno será la respuesta ignora la historia. Los pasados 30 años de partidocracia nos invitan a remover las “escamas de los ojos”. Requiere que “la verdad que nos hace libres” nos ofrezca nuevas respuestas y acciones. Lo que experimentamos requiere nuevas formas de ser que nos permitan nuevas formas de hacer.   


Otras columnas de Nelson Reyes del Valle

💬Ver 0 comentarios