Ana Helvia Quintero

Punto de vista

Por Ana Helvia Quintero
💬 0

Nueva y mejor normalidad para la Educación

La semana pasada, la periodista y escritora Ana Teresa Toro publicó en este periódico la columna “Contra la normalidad”, en la cual aboga por que una vez volvamos a la “normalidad” trabajemos por crear una normalidad nueva. Coincido con su planteamiento y propongo que comencemos a diseñar esa nueva normalidad. De hecho, la pandemia del coronavirus ha dejado al descubierto algunas de las limitaciones de nuestra actual normalidad. Un claro ejemplo es la deficiencia de los sistemas de recolección y análisis de datos de las agencias de gobierno. 

Otro ejemplo es la pesada burocracia del Departamento de Educación (DE). El coronavirus mostró la inhabilidad del DE en atender a la diversidad de estudiantes. Hay que repensar la organización del DE, pero sin limitarnos al tema trillado de descentralizar. Podemos descentralizar y mantener una mentalidad de homogeneidad y de reglamentos estrechos. Por tanto, es necesario cambiar los principios y metáforas que guían la organización administrativa. 

Las organizaciones se crean para simplificar el trabajo alrededor de una tarea. En el caso de la educación, se parte de la concepción sobre los procesos de aprendizaje y enseñanza. Cuando se desarrolló la organización administrativa del DE, a principios del siglo 20, la concepción más generalizada sobre el aprendizaje era que los niños llegan a este mundo como una “tábula rasa”, es decir su mente no contiene ni ideas ni pensamientos y que van adquiriendo el conocimiento a partir de su experiencia y lo que reciben de los adultos. A partir de esta interpretación se veía la enseñanza como la transferencia de conocimiento. La organización administrativa se diseñó conforme a esta concepción.

Desde hace décadas la investigación en la psicología cognoscitiva nos presenta un cuadro diferente de cómo aprendemos. El aprendizaje es activo, constructivo y se da en forma diversa en las diferentes personas. 

¿Cómo deben ser entonces los escenarios de enseñanza para apoyar la forma como se aprende? Más que un salón con pupitres, mirando hacia el frente a la conferencia del maestro, sería un taller de trabajo, donde los estudiantes desarrollan proyectos de su interés, apoyados por el maestro, materiales educativos, las computadoras y el compartir con sus compañeros. Tenemos ejemplos de salones de clase que ya comparten algunas de estas características. Por ejemplo, en la escuela Antonio S. Pedreira tienen periodos en los cuales cada estudiante trabaja una tarea, a partir de su nivel de desarrollo. Las escuelas Montessori también comparten la idea del salón como un taller de trabajo personalizado.

¿Qué papel debe tener el DE en promover esta nueva forma de enseñanza?  En el libro de Andreas Schleicher, “Primera Clase: Cómo construir una escuela de calidad para el Siglo XXI (2018)”, a partir del análisis de los resultados de las Pruebas PISA, se presentan las tendencias encaminadas a mejorar la escuela. Entre otras cosas se plantea que: “el proceso de cambio no debe centrarse en que las imposiciones del gobierno lleguen a las aulas, sino más bien que las buenas prácticas de las mejores aulas se compartan y lleguen hasta el sistema de educación”. 

El estilo de trabajo del Departamento de Educación debe entonces cambiar, de uno dirigido a establecer directrices que reglamentan hasta el último detalle y que “bajan” al sistema, a uno que apoye el compartir entre las escuelas sus mejores prácticas. A su vez, en colaboración con las universidades mantener un ambiente de investigación y aprendizaje continuo. Así, las escuelas, a partir del intercambio de prácticas exitosas, apoyadas por la investigación, irán construyendo su propia versión del modelo educativo de acuerdo con su realidad. Esto permite que se atiendan los problemas particulares de esa comunidad escolar, y además fomenta el sentido de pertenencia con el modelo, lo cual fortalece el mismo.

¿Cómo debe entonces organizarse el DE para realizar esta tarea? Discutiremos este tema en un próximo artículo.

Otras columnas de Ana Helvia Quintero

💬Ver 0 comentarios