Ana Santos Quiñones

Punto de vista

Por Ana Santos Quiñones
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Obesidad: lucha contra el discrimen y la burla

Cuando una persona lucha contra la obesidad, su batalla mayor no la lleva necesariamente contra su cuerpo, sino contra la discriminación y la burla. Durante toda mi práctica como cirujana bariátrica, he tenido el privilegio de cambiar la vida de más de 3,500 personas, desde jóvenes, hasta muy adultos. Y aunque muchos de esos pacientes llegaron a mi oficina porque sabían que bajar de peso era una responsabilidad que tenían con su salud, la realidad es que la mayor parte de ellos llegó por el deseo de poner un alto ese discrimen y esa burla.

En días pasados pude ver todo un movimiento en las redes sociales en repudio a unas supuestas expresiones que se hicieron en un programa de radio sobre Ray Reyes, uno de los ex Menudo, quien se presentó este fin de semana en un concierto efectuado en el Coliseo de Puerto Rico. No pretendo entrar al tema desde el comentario que se hizo, porque no lo escuché. Pero sí me pareció pertinente traer sobre la mesa un aspecto que muchas personas parecen ignorar, y es que la obesidad es una enfermedad. Así que, cuando hay una burla o un discrimen contra un obeso, no se está haciendo contra un “manganzón que está gordo por gusto”, sino contra una persona enferma.

Esto se puede evidenciar desde que comenzó a desarrollarse la Ley 212, del 8 de agosto de 2008, creada “para requerir que se establezca como mandatorio en todo ofrecimiento de contrato de seguros de salud, que se incluya dentro de su póliza el pago de la cubierta de servicios clínicos, para el tratamiento de la obesidad mórbida” en Puerto Rico. Dimos la lucha para que los planes médicos entendieran que el tratamiento contra la obesidad no es diferente al que puede llevar una persona con cualquier otro tipo de padecimiento. 

Y el problema de obesidad en Puerto Rico es altamente preocupante. Debido a los cambios en los patrones alimentarios y el sedentarismo, la obesidad sigue en incremento. Aproximadamente el 30 por ciento de la comunidad es obesa, y hasta una de cada 10 personas padece de obesidad mórbida, con todos los problemas asociados que ello acarrea. Se sabe que sobre el 70 por ciento de pacientes de obesidad mórbida padecen de apnea del sueño y muy pocos los saben o reciben tratamiento. Si roncas, si te despiertas soñoliento, si estás irritable durante el día, si haciendo alguna actividad tranquila, como leer o ver televisión te quedas dormido, puedes estar padeciendo de apnea del sueño, una enfermedad muy peligrosa y difícil de establecer si no se hace un diagnóstico adecuado. 

Esta es solo parte de la lucha que, como dije al principio, libran día a día nuestros pacientes. La inhabilidad de ponerse ropa de moda o un mahón, de sentarse en el suelo con sus hijos para jugar, de ir a visitar a alguien porque no sabe si las sillas del lugar tendrán la fuerza adecuada para soportar su peso, no debería ser parte de la vida usual de nadie, pero es parte del día a día de ellos. Así como los señalamientos de la sociedad. Creo que podemos cambiarlo, con conciencia y educación. Y me parece un momento muy adecuado, partiendo de la premisa que en septiembre se celebra el Mes de la Prevención contra la Obesidad Infantil. Hagamos el cambio desde nuestros hijos, promoviendo una alimentación más sana. 


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