Roberto González Nieves

Tribuna Invitada

Por Roberto González Nieves
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Oración por nuestra Patria

Queridos hermanos y hermanas:

Ante todo, saludos de paz y bien.

Debido a los arrestos hace algunos días de dos exfuncionarias de la presente administración y varios contratistas, realizados por las autoridades federales, sumado a las revelaciones del contenido de unas conversaciones por un chat de Telegram del gobernador con su equipo cercano de trabajo, Puerto Rico vive momentos de mucha decepción, indignación, coraje y frustración.

Estos son momentos para que nuestros corazones y mentes reflexionen sobre nuestro quehacer individual y colectivo, personal y público, político, partidista, social o ideológico e interponga las causas de la paz, la sana convivencia, la no violencia, incluyendo la verbal, la dignidad de cada ser humano, la igualdad y equidad entre todos y todas y procure, sobretodo, el bien común.

Los involucrados en este asunto deben reflexionar profundamente sobre cómo le sirven mejor a Puerto Rico, y en un acto de humildad y desprendimiento patriótico, tomar aquella decisión que sirva mejor al bien común y restablezca la confianza en el gobierno, sus funcionarios y sus instituciones.

A las personas que deseen expresar su indignación y cualquier forma de protesta ante esta lamentable y trágica situación, les animamos a hacerlo dentro del orden constitucional y el marco jurídico. Un mal nunca será el remedio para otro mal. Y la violencia nunca debe tener espacio en nuestra convivencia social. 

A aquellas personas, hombres y mujeres de fe, les animo a recurrir al poder de la oración al Altísimo y Autor de la paz para encomendar a Puerto Rico en estos momentos de tanta desolación. 

Puerto Rico nunca debe perder su fe ni su esperanza porque se aferra a las palabras del salmista que dice: “Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor” (Sal. 33, 12).

Les animo a rezar al Señor con esta oración por nuestra Patria:

Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.

En este momento nos sentimos heridos y agobiados.

Precisamos tu alivio y fortaleza, claridad de mente y la sabiduría de tu Espíritu.

Queremos una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común.

Danos la valentía de la libertad de los hijos e hijas de Dios para amar a todos y todas y hacer justicia y promover el orden social sin odio ni venganza, aborreciendo el odio y construyendo la paz.

Concédenos la sabiduría del diálogo respetuoso y sereno y la alegría de la esperanza que no defrauda.

Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor, con María, Madre de la Divina Providencia.

Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.

Si Tú estás con nosotros, ¿quién contra nosotros y nosotras?

Amén.

(Inspirada en la oración por la patria de la Conferencia Episcopal Argentina en 2016).

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