Eduardo Villanueva

Tribuna Invitada

Por Eduardo Villanueva
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Oscar y el concepto de libertad

Luego de una larga, compleja y dolorosa campaña para que se excarcelara a Oscar López, estamos a pocos días de que se dé por cumplida su sentencia de treinta y seis años de cárcel. Hay varias lecciones que se derivan de esa campaña, incluyendo el concepto mismo de libertad.

Podemos definir la libertad de manera simple como la facultad de pensar, caminar, escribir, asociarnos con quien queramos. En un sentido más profundo, es la posibilidad de vivir conforme a nuestros valores colectivos y personales. Es también el sentido de responsabilidad que se tiene con la patria y nación a la cual pertenecemos, en este caso Puerto Rico y que en nuestro inconsciente colectivo nos ha formado culturalmente.

A la patria debemos lealtad y tenemos el deber ético de hacerla libre. Dentro de esos parámetros, Oscar ha sido un hombre libre dentro y fuera de la cárcel. Cómo hacerlo, qué lo inspiró, cuánto sacrificio y trabajo implica conocer la personalidad del colonizado y luchar contra ella para vencerla, manteniendo la mente y el cuerpo saludables son lecciones invaluables que nos da la vida de Oscar.

Vista la posición de las tres ramas de gobierno de Estados Unidos hacia Puerto Rico, se develó una verdad inexpugnable: Puerto Rico es una colonia de Estados Unidos sujeta a los poderes plenarios del Congreso y todo lo que se escribió al respecto, lo que se representó ante la comunidad internacional, fue y es un monumental engaño, usando una conocida frase de un juez del distrito federal.

El coloniaje en el derecho internacional es considerado un delito contra la humanidad y es deber de todos los ciudadanos del país que lo padecen combatirlo por todos los medios que la realidad geopolítica les permita. Nuestra condición colonial obligó y condicionó la lucha de Oscar y lo llevó a los crueles tormentos de la cárcel, por ser un combatiente contra nuestra subordinación política.

Sabiendo que representaba el derecho de Puerto Rico a su autodeterminación e independencia, Oscar vivía en la cárcel con total libertad emocional y espiritual, porque no obedecía a otro interés que el de su propia conciencia. Luchar por la libertad de su pueblo, era vivir día a día la libertad propia. Ese era el Ethos de Oscar y así pudo hacer método de vida, la frase: En resistencia y lucha.

El que lucha resiste y si lo hace porque ejerció una voluntad claramente identificada como un deber moral, se convierte en la representación auténtica de su pueblo. Inconscientemente, los pueblos colonizados saben que quienes están dispuestos a sacrificar vida, hacienda y libertad por sus ideales, son espíritus superiores que, aún en desacuerdo ideológico con ellos, merecen grandes sentimientos de solidaridad, respeto y compasión, como los que recibió Oscar en el reclamo para que se le excarcelara.

A más de un político de varios partidos, incluyendo los anexionistas, les oí decir: difiero de sus ideas pero respeto la entrega ejemplar y la defensa que ha hecho Oscar López de las cosas en las que cree, que son de justicia para su país. Oscar siempre confió en los rasgos de amor, compasión y generosidad que ha demostrado a lo largo de su historia el pueblo de Puerto Rico.

Ese pueblo se unió para exigir que se excarcelara a Oscar y a su vez se diera ahora una gozosa entremezcla de Oscar-pueblo/ pueblo-Oscar.

Oscar López irá creciendo y gozando de la generosidad, hospitalidad y cariño de los puertorriqueños en una relación simbiótica, donde ambos aprenderán a amarse, dándose y su contribución de desarrollo común será un amor simbiótico.

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