John A. Regis

Tribuna Invitada

Por John A. Regis
💬 0

Otra oficina en Washington

Puerto Rico atraviesa uno de los períodos más críticos, inestables e imprecisos de su historia. En el 2016 el Tribunal Supremo Federal nos aclaró que el ELA es un territorio de los Estados Unidos bajo la soberanía del Congreso. Esta acción eliminó los reclamos de décadas de una soberanía, un pacto bilateral o la famosa tesis promulgada por un exgobernador estadolibrista.

A la misma vez, Puerto Rico pasa la peor crisis fiscal sin precedentes con una deuda muchas veces mayor que el presupuesto del gobierno. Varios fondos de retiro están sin capitalización, y se estima que no hay fondos siquiera para la nómina gubernamental en febrero.

Las elecciones en Puerto Rico, al igual que en los Estados Unidos, han traído grandes cambios de administración con un nuevo presidente y estilo de gobierno, un nuevo gobernador y la primera mujer como comisionada residente..

A la vez que ocurren tantos cambios, Puerto Rico está también bajo la supervisión y dirección de una Junta de Control Fiscal creada por la Ley PROMESA, y con la asistencia de un Task Force para Desarrollo Económico.

Como si todo esto no fuera suficiente, tenemos además el importante tema del futuro estatus de la isla. En su segundo día en el Congreso, la comisionada residente Jenniffer González presentó el proyecto HR-260 que incluye un proceso para la eventual admisión de Puerto Rico como un estado de la unión. El congresista de Florida Darren Soto presenta un proyecto para proveer el derecho a los puertorriqueños de votar por el presidente de los Estados Unidos. El abogado Gregorio Igartúa en su ponencia al Task Force estableció que Puerto Rico es un territorio incorporado “de facto” y en proceso hacia la estadidad, teoría que esta organización está en total acuerdo. Otras numerosas ponencias al Task Force y PROMESA declaran que el problema fiscal de Puerto Rico es resultado directo de la condición de territorio que no ofrece las herramientas necesarias para un desarrollo económico adecuado. Todavía, después de 118 años como un territorio, Puerto Rico tiene poco más de la mitad en ingreso per-cápita que Mississippi, el más pobre de todos los 50 estados.

Hasta hoy día los asuntos de Puerto Rico han sido atendidos por la Oficina de Asuntos Intergubernamentales, una oficina que atiende entre otros asuntos, las necesidades de un gran número de ciudades, nunca dando la atención adecuada a nuestras necesidades.

Atravesamos un periodo de mucha incertidumbre, confusión, numerosos interrogantes y alternativas para corregir nuestro destino. La Junta de Control de PROMESA y el Congreso establecerán las reglas de cómo se administrará el territorio, al igual que establecerán algunas iniciativas. Es en Casa Blanca donde se debe tener la coordinación con todas las agencias del ejecutivo para hacer el proceso de recuperación más ágil y efectivo. Es por esto que nuestra organización ha recomendado a Casa Blanca, y al “Task Force” el establecer el “White House Office for Puerto Rico Affairs”, una oficina dedicada y especializada en los complejos asuntos de Puerto Rico. Aunque el memorando de Bush-41 establece que se trate a Puerto Rico administrativamente como otros estados, hay gran desconocimiento de cómo tratar el territorio. Esta oficina tendría la especialidad y pericia para bregar con asuntos muy distintos a otros territorios y estados. Esta oficina podrá coordinar y establecer procedimientos específicos con todas las agencias del ejecutivo y PROMESA para lograr un proceso efectivo para que Puerto Rico logre resolver su problema fiscal a la mayor brevedad, logre un adecuado desarrollo económico y brinde a los puertorriqueños una mejor calidad de vida lo más pronto posible.

Otras columnas de John A. Regis

martes, 4 de septiembre de 2018

El legado de McCain

John A. Regis, presidente de Puerto Rico-USA Foundation, destaca las contribuciones del fallecido senador republicano

💬Ver 0 comentarios