Antonio Pérez Aponte

Tribuna Invitada

Por Antonio Pérez Aponte
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¿Pagar para quién?

Si a estas alturas no hemos comprendido que la deuda es impagable, las decisiones que se tomen destinarán el País al colapso. Como están estructuradas deuda y economía, pagar es incompatible con el crecimiento y, sin éste, no pagaremos. Urge consenso y acción inmediata de todos los sectores para revertir las consecuencias inevitables, de continuar con décadas de políticas fracasadas.

La urgencia de pagar ante la actual condición de liquidez contraviene el interés público porque se implantan políticas impositivas que recaen sobre asalariados, pensionados y sectores empresariales puertorriqueños que sostienen una economía que desembocó en el consumo, mientras la riqueza se escapa a través de las cajas registradoras de las mega tiendas. Así no es posible sostener las arcas públicas ni satisfacer el bienestar general, pues se acentúa la contracción económica, la pérdida en el valor de los bonos y la posibilidad de recuperación. Peor aún, quedamos atrapados en la trampa adelante de la deuda.

La situación de insolvencia y las condiciones y términos que la deuda impone trastocan los verdaderos objetivos del gobierno que suponen ser el bienestar social, el crecimiento y la posibilidad de alcanzar el desarrollo. La práctica de utilizar fondos de agencias, corporaciones públicas y sistemas de retiro para cumplir con las obligaciones generales, los bonos y notas garantizados por el Estado Libre Asociado, pone en riesgo la seguridad de los activos sociales y el bienestar y seguridad de un segmento importante de la población.

Para revertir la situación hay que suspender el pago de toda deuda hasta que se reestructure; auditar la deuda para documentar los procesos de emisión a la luz de la ley vigente, ante la certeza del impago y la eventual reclamación ante los tribunales; reestructurar la deuda con términos aceptables para la mayoría de los acreedores; suspender toda emisión de deuda adicional, a menos que esté atada a objetivos concretos de crecimiento y desarrollo; yreformular el sistema contributivo para que, de inmediato, responda a la realidad de una economía dependiente del consumo externo, aumente la participación tributaria de las mega tiendas y las empresas exentas, alivie la carga contributiva de los sectores más vulnerables y se utilicen recaudos para estimular la actividad interna.

Ordenamos la casa o seguimos trabajando pal inglés.

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