Arturo Carrión

Tribuna Invitada

Por Arturo Carrión
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Panamericanos 79: éxito de compromiso compartido

Hace 40 años, Puerto Rico se detuvo para celebrar con mucho orgullo y entusiasmo los VIII Juegos Panamericanos, uno de los eventos deportivos más importantes del mundo, superado solamente por los Juegos Olímpicos.

Del 1 al 15 de julio de 1979, Puerto Rico se unió para disfrutar del evento deportivo más importante que jamás se haya celebrado en nuestro país.

Un total de 521,000 personas asistieron a los eventos. El pueblo se unió para recibir a los 5,029 visitantes de los 34 países de nuestro hemisferio que constituyen la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) y que participaron en 22 deportes.

El honor de servir como presidente del Comité Organizador de los VIII Juegos Panamericanos (Copan) constituyó el reto más formidable al cual me he enfrentado.

En el descargue de esa responsabilidad tuve el privilegio de contar con la colaboración de un grupo de puertorriqueños que se dedicaron totalmente a cumplir con seriedad y mucha honra el compromiso contraído.

Dedico estas líneas a los 250 miembros del personal de Copan, que conscientes de que al final de la jornada no tendrían trabajo, se mantuvieron laborando para lograr el éxito. Muchos de ellos hoy ocupan posiciones importantes en el país. También las dedico a los 5,950 colaboradores y voluntarios que hicieron posible cumplir en forma extraordinaria el “compromiso de todos”.

Mis respetos a los 3,500 niños que manejaron los mosaicos murales y los 3,300 que nos deleitaron con sus bailes y ejercicios rítmicos en la ceremonia de inauguración.

Son niños que hoy son hombres y mujeres de bien, líderes en sus respectivas comunidades que con mucha frecuencia nos encontramos y con gran orgullo dicen “yo fui parte de Copani…una gran influencia en mi vida”.

El crédito por el éxito logrado corresponde a ellos; yo los dirigí, pero su dedicación y gran espíritu de servicio fueron los verdaderos responsables del éxito obtenido. Reciban mi agradecimiento y el del pueblo de Puerto Rico por haber puesto en alto el nombre de nuestro país ante el mundo durante un evento que se gestaba hace muchos años.

El entusiasmo creado por la celebración en Puerto Rico de los X Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe en 1966, llevo a un grupo de destacados deportistas puertorriqueños a considerar la posibilidad de celebrar los Juegos Panamericanos en la isla.

Las primeras diligencias las hicieron en el 1971 el doctor Felicio Torregrosa y el licenciado German Rieckehoff Sampayo, presidente y miembro del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur), respectivamente, ante entonces alcalde de San Juan, Carlos Romero Barceló.

Se creo un comité pro sede, que tuve el honor de presidir, y en compañía del doctor José Enrique Arrarás, presidente del Copur, y de Romero Barceló, obtuvimos la sede ante el Congreso de la Odepa celebrado en Santiago de Chile, en 1973.

Se constituyó entonces el comité organizador de los VIII Juegos Panamericanos (Copan 79). En su etapa inicial, desde fines de 1973 a enero de 1977, presidido por Rieckehoff Sampayo.

En enero de 1977, se reorganizó Copan 79, con representación del Estado, del Municipio de San Juan y del Copur. En ese momento fui electo presidente de Copan 79. Esta alianza resultó clave en el desarrollo de las gestiones del organismo. Fue un gran ejemplo de colaboración entre dos sectores gubernamentales y uno privado que se unieron para producir las instalaciones deportivas y la organización necesaria para llevar un evento de la magnitud e importancia de unos Juegos Panamericanos.

Copan 79 demostró que los grandes retos se pueden atender con éxito cuando hay un propósito común, compartido por aquellos que le corresponde. En nuestro caso, el gobierno y el deporte trabajaron unidos para cumplir el “compromiso de todos”.

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