Esteban Pagán Rivera

Prórroga

Por Esteban Pagán Rivera
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Papelones por doquier en las Grandes Ligas

Cuando el pasado 13 de enero el comisionado de Grandes Ligas, Rob Manfred, suspendió por un año al dirigente A.J. Hinch y al gerente general Jef Luhnow por permitir un esquema de robo de señales por parte de los Astros de Houston en la temporada 2017, recuerdo pensar que el castigo fue uno duro, acorde con la penalidad. 

Sin embargo, todo lo que ha acontecido después ha dejado mal parado a casi todos los componentes de la comunidad beisbolera, desde los jugadores hasta el propio Manfred. Los papelones (coloquialmente definido por la Real Academia Española como “actuación deslucida o ridícula de alguien”) han abundado, y le han dado a esta pretemporada una inusual atención. 

Veamos los papelones.

El primero fue cortesía de los propios Astros, que el 13 de febrero atendieron por primera vez a los medios en una conferencia de prensa que resultó en un desastre de relaciones públicas y que solo alimentó el creciente odio hacia ellos. El dueño Jim Crane aceptó la trampa y pidió disculpas, pero se negó a decir que el esquema les dio ventaja competitiva. José Altuve y Alex Bregman pidieron perdón y no respondieron preguntas de los medios, aunque a los peloteros no les quedó más remedio que luego atender a los periodistas en el camerino. 

Mientras, los rivales le han echado aún más leña al fuego con un discurso unificado de ataques, críticas e insinuaciones de represalias en el diamante, con algunas de ellas rayando en niñerías. ¿Tienen derecho a estar molestos? Claro. Pero en el béisbol, un deporte en el cual abundan las llamadas reglas no escritas y en el que históricamente se han censurado y criticado las celebraciones excesivas, uno pensaría que la mejor manera de responderle a los Astros sería ganarles limpiamente una vez comience la campaña. Como hicieron los Nationals, que en la pasada Serie Mundial ganaron los cuatro juegos en Houston. Y por eso los campeones andan calladitos en comparación a otros equipos.  

Entonces, el comisionado Manfred llama el trofeo de Serie Mundial “un pedazo de metal” al defender su decisión de no arrebatarle el título del 2017 de los Astros. Tras críticas de los peloteros, a Manfred no le quedó más remedio que pedir perdón.

A veces pienso que esta ristra de papelones son un montaje premeditado para que Major League Baseball esté en boca de todos. Lo están logrando. Pero, yo solo quiero que se cante ‘play ball’ y que sean los bates y lanzamientos los que hablen.   


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