María de Lourdes Santiago

Punto de vista

Por María de Lourdes Santiago
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¿Para qué votar en el 2020?

Las elecciones del 2020 se darán dentro de una gran paradoja. ¿Para qué votar por un gobierno local cuando no son los que gobiernan? La Junta de Control Fiscal tiene poderes tan amplios, que esas siete personas por las que nadie votó deciden cómo se gasta cada centavo del dinero público de los puertorriqueños (del que, claro, salen las decenas de millones de dólares que nos cuesta su existencia). Además, impulsan acciones – como la eliminación de derechos de las trabajadoras y los cierres de cientos de escuelas-- que son, más que decisiones fiscales, determinaciones de política pública. El limitado poder que bajo la colonia podían ejercer los funcionarios electos, se ha reducido aún más. Para que algo pase o deje de pasar en el país, no basta lo que quieran, piensen o decidan el señor Rivera Schatz, ni el señor Méndez, ni la señora Vázquez Garced. Importa lo que quieran, piensen y decidan los siete de la Junta, que, como se ha visto, poco tiene que ver con lo que es mejor para los puertorriqueños. ¿Para qué, entonces, comparecer a las elecciones?

Hoy, distinto al 2016, una mayoría de las puertorriqueñas (entre un 63% y un 94.5% según distintas encuestas) expresan oposición a la Junta. Las manifestaciones del verano, que llevaron a la calle a cientos de miles de personas, iban más allá del “Ricky, renuncia”: la rabia, la indignación y el sentido de atropello eran la respuesta al clasismo, la arrogancia, la corrupción, la misoginia que el chat destapó. Y todo eso, partiendo de la raíz más profunda del sufrimiento causado por el huracán María, que sembró dos convicciones: que ni una devastación absoluta puede provocar efectividad y solidaridad en las estructuras gubernamentales de Estados Unidos y de Puerto Rico, y que existe una capacidad insospechada de resistencia en el pueblo. Tampoco es fruto de la espontaneidad que la juventud estuviera en primera fila en el verano. Esta es la generación que comenzó a crear conciencia en la década en que inició la crisis que ha desembocado en la quiebra, y que padece, más que nadie, las consecuencias de las medidas de la Junta, que para la mayoría de ellos son un empujón al exilio económico. Nunca, nunca, se había dado un desfase tan profundo entre lo que ocurre en Fortaleza, en el Capitolio, en las alcaldías y lo que la gente aspira- o lo que por primera vez, tanta gente confiesa aspirar.

La tarea política en esta coyuntura tiene que ser entonces contribuir a encauzar los descontentos y también las esperanzas que se fraguan fuera del mármol capitolino, del lado de acá de las barricadas en la Calle Resistencia. Y para eso, no se puede ser monigote de la Junta. No se puede ser mercancía al alcance del mejor postor. Cada posición electiva tiene que ser un espacio de resistencia ante la Junta, confrontación al sistema colonial, denuncia de la desigualdad y solidaridad con la gente. Solo así tiene sentido ir a las elecciones del 2020: con unainvencible voluntad de transformación total. A eso vamos las candidatas del Partido Independentista.


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