Eduardo A. Lugo Hernández

Tribuna Invitada

Por Eduardo A. Lugo Hernández
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Participación social de la niñez y juventud: urge un cambio en cultura

En columnas anteriores he expuesto que nuestra sociedad no viabiliza la participación social y política de nuestra niñez y juventud. Existen creencias culturales que impiden verlos como ciudadanos activos en la construcción de nuestras comunidades y sociedad en general. Estas creencias culturales guían las prácticas de las instituciones sociales encargadas de socializar a nuestra niñez y juventud. 

Por ejemplo, muchas familias tienen como meta que nuestros hijos e hijas “tengan lo que nosotros no tuvimos”. Eso quiere decir que tendemos a trabajar para darles los bienes materiales y oportunidades de las cuales tal vez  nosotros carecimos en nuestro desarrollo. El énfasis es proveerles una educación que los posicione favorablemente en el mundo laboral. “Debes estudiar para que en el futuro seas alguien”. Sin embargo, en esta socialización olvidamos que no solo estamos criando a una persona que debe tener un empleo y medios financieros para tener una buena calidad de vida, sino que además debemos socializar a un ciudadano responsable, ético y participativo. 

La escuela, por otro lado, cada día más enfatiza en el dominio de las ciencias y las matemáticas. Este enfoque está dirigido por un mercado económico que supuestamente demanda estas destrezas. En el camino, la escuela ha olvidado que no está adiestrando piezas en una línea de ensamblaje para que la maquinaria industrial siga funcionando, sino que educa a seres humanos, ciudadanos cuya contribución rebasa los aspectos económicos. 

La casi desaparición de las artes en la educación es alarmante. La pobre y a veces ausente educación física, demuestra el poco conocimiento científico que es integrado a la educación formal. Investigación en esta área apunta a que la actividad física potencia el aprendizaje. ¿Y que de la educación cívica? Los niños y jóvenes tienen pocas oportunidades en la escuela de desarrollar su liderazgo, de pensar críticamente, de aportar ideas para el mejoramiento de la escuela y de participar en los procesos de toma de decisiones que son exclusivos de los adultos. Mucho menos estos niños, niñas y jóvenes son socializados a importarles los eventos de actualidad que afectan su desarrollo positivo. 

Es claro que como adultos promovemos una cultura de pasividad ciudadana en nuestra niñez y juventud.  Por ende, en este momento de transformación social urge al país una nueva mirada a la socialización de ellos y ellas. El ciudadano puertorriqueño del futuro debe ser activo social y políticamente. El mismo debe distanciarse de los análisis de política pública en los que permee el partidismo y promover medidas que sirvan para mejorar la calidad de vida de los/as puertorriqueños. El ciudadano del futuro debe mantenerse informado de los eventos a nivel local e internacional y evaluarlos de manera crítica. Además, debe involucrarse en las comunidades donde participa generando estrategias desde la base para transformar el país. Para lograr esto tenemos que crear espacios para que nuestros niños/as y jóvenes participen activamente en los espacios donde se involucran a diario. Debemos además dar paso a su creatividad para la creación de proyectos que sean gestados por ellos y ellas. 

Esta transformación solo la lograremos con un cambio concertado de cultura que impacte nuestras creencias y actitudes hacia la niñez y juventud. Para lograr esto, urge en el país un junte de instituciones, organizaciones, investigadores, educadores, y trabajadores de comunidad que impulsen estos cambios en sus comunidades físicas y virtuales. No tenemos el lujo de ser entes pasivos ante los embates de las transformaciones económicas del país. Es hora de pensar en que le dejaremos a nuestros hijos/as y nietos/as. Pienso que el mejor regalo que le podemos dar es equiparlos con las herramientas necesarias para transformar un país infectado por el partidismo, la inacción y la desesperanza.

El viernes, 7 y sábado, 8 de septiembre tenemos un junte en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez que puede ser parte de esa transformación. Ese junte se titula la 2da Conferencia Avances en Investigación y Acción con la Niñez y Juventud. Bajo el lema Participación Social de la Niñez y Juventud estaremos explorando estrategias para promover esta participación y escuchando de jóvenes y niños/as que aportan activamente a sus comunidades. Ven y únete y aporta al cambio cultural que necesitamos.

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