Charlie Rodríguez

Tribuna Invitada

Por Charlie Rodríguez
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Patriotismo y nacionalismo

De la noche a la mañana, una tragedia en la escuela secundaria Stoneman Douglas de Parkland, Florida, donde un joven armado mató a disparos a 14 estudiantes y tres maestros, transformó a los estudiantes del plantel de víctimas a activistas del control de armas.

Con el objetivo de que no haya ni una masacre más, estos jóvenes menores de 18 años, han convocado para el próximo 24 de marzo la “Marcha por nuestras vidas” en la capital federal.  El gobernador Ricardo Rosselló también ha expresado su apoyo y realizará una marcha local, en solidaridad con el evento.

La indignación nacional con la masacre de Parkland ha cobrado tal fuerza, que la National Rifle Association (NRA) y las empresas comerciales vinculadas con esa entidad, han sido objeto de boicot o amenaza de boicot a raíz de estos  incidentes violentos. Varias empresas han sentido la presión y se han desvinculado de la NRA.

El debate entre el alcance del derecho a poseer y portar armas de la Segunda Enmienda de la Constitución federal y los que favorecen mayores restricciones en las leyes de armas, sirve para llamarnos la atención entre lo que es patriotismo y nacionalismo.

En Puerto Rico, muchas campañas publicitarias confunden estos conceptos. A pesar de que nuestro pueblo abrumadoramente apoya su ciudadanía americana, la unión permanente y la estadidad para Puerto Rico, vemos campañas publicitarias cuyo propósito solapado parece ser el frenar el empeño de acabar con más de cinco siglos de una situación política denigrante.

Me refiero cuando el mensaje va dirigido a apelar a que lo nuestro es lo único bueno, a que lo que viene de afuera no tiene méritos, a que Puerto Rico tiene que separarse. Es el mensaje de exclusión, de ignorar o acallar la voluntad democrática del pueblo, de tener un mensaje nacionalista radical falseando lo que es ser puertorriqueño.

En Puerto Rico existen sobre 200,000 veteranos, sin contar los cientos y miles de boricuas que perdieron sus vidas, por defender los postulados de libertad y democracia que enmarcan nuestra ciudadanía. Nuestro respeto y admiración para los héroes del Regimiento del 65 de Infantería, los nueve puertorriqueños receptores de la Medalla de Honor del Congreso, y tantos otros miles de compatriotas condecorados.

A pesar de que en casi todas las familias puertorriqueñas hay un veterano o veterana, distinto a lo que pasa en los Estados Unidos, la publicidad prefiere ignorar el orgullo colectivo por nuestros veteranos, durante las efemérides del Día del Veterano o Día de la Recordación. 

Bien harían los directivos de empresas comerciales locales y sus agencias de publicidad, al diferenciar el patriotismo del nacionalismo. El chauvinismo o el nacionalismo extremo que raya en xenofobia y racismo en sus anuncios, pudiera incitar a boicots por pretender excluir la voluntad de la gran mayoría del pueblo puertorriqueño. 

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