Lersy Boria Vizcarrondo

Tribuna Invitada

Por Lersy Boria Vizcarrondo
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Peligroso el sueño tras el volante

Hace unas semanas estuve pensando en la época en la que mi madre me obligaba a dormir una siesta durante el día, en contra de mi voluntad, insistiendo que yo estaba cansada. Esto, a pesar de que a mis 6 años le decía que tenía batería suficiente para seguir jugando. Hoy, 32 años después, soy yo la que repite esa rutina con mi hijo, y es él quien batalla contra el cansancio, queriendo aprovechar al máximo el tiempo.

Es irónico que ese descanso, que cuando niños nos permitía ser más fuertes durante el resto del día, con el paso de los años se convierte, a ojos de la sociedad, en un síntoma de debilidad, una conducta imperdonable en un mundo que nos ha acostumbrado a trabajar sin descanso.

Todavía hoy Mami me llama para preguntarme si estoy descansando bien. Seguro que cientos de madres hacen lo mismo con sus hijos e hijas. Sin embargo, en general, hablamos muy poco del sueño y el cansancio que no son sólo cosas de niños.

Al hablar de conductas de riesgo a la hora de conducir un vehículo de motor, siempre nos preocupamos por los efectos del alcohol y las drogas, o en años recientes el uso del celular mientras conducimos. Pero poco o nada se dice de la causa de cerca de 100,000 accidentes de tránsito anuales y más de 1,500 muertes, solo en Estados Unidos: el sueño.

En la Administración de Compensaciones por Accidentes de Automóviles (ACAA) estamos conscientes de que vivimos en una sociedad que no espera por nadie, y donde 24 horas al día, a veces, no son suficientes. Por eso, es más importante aún conocer los riesgos de conducir con cansancio extremo o sueño.

Estudios de la Administración Nacional de Seguridad en Tráfico de Autopistas (NHTSA, por sus siglas en inglés) y la Fundación Nacional del Sueño revelan que los jóvenes de 25 años o menos están particularmente expuestos a este peligro. Más de la mitad de los conductores que se quedan dormidos y provocan accidentes de tránsito son jóvenes y, además, cerca del 50% de los conductores de esta edad admiten haber conducido bajo cansancio extremo.

Tener sueño no puede ser visto como síntoma de debilidad. Tenemos que aprender a reconocer las señales del cuerpo cuando estamos cansados, y actuar responsablemente a la hora de conducir. Conducir con sueño puede ser tan nocivo como guiar en estado de embriaguez, según estudios.

No conduzca si está cansado o tomando medicamentos que puedan causar sueño. No confíe en trucos como abrir la ventanilla del auto o subir el volumen del radio para mantenerse despierto. Duerma bien antes de viajes largos, o descanse en un lugar seguro durante 15 o 20 minutos si siente sueño mientras conduce. Un café puede ayudar para completar trayectos cortos, pero nunca conduzca con sueño en distancias largas. Manténgase alerta y evite que el sueño se convierta en su peor pesadilla.

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