Brenda Reyes Tomassini

Punto de vista

Por Brenda Reyes Tomassini
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Photo Op: el sismo como circo mediático

Hay un adagio que dice que una foto vale más que mil palabras, para referirse a que una sola imagen puede comunicar lo que verbos y palabras no pueden. Aunque su autor original fue el director de teatro noruego, Henrik Ibsen, no fue hasta los 1910 que la frase se popularizó y acuñó en el mundo de la publicidad.  

Para los que somos comunicadores, la imagen es utilizada para llevar un mensaje e informar. Algunos de estos mensajes, incluso, son llevados por debajo de la percepción consciente. Hay imágenes que contienen información que no se puede observar a simple vista, pero causan una reacción en su receptor. Esta puede ir desde generar una emoción, reforzar una conducta o crear una opinión hasta llevar a cabo una compra, entre otras. 

Dice Ignacio Ramonet en “La Golosina Visual” que tras la llegada de la “revolución digital” se fabrica propaganda silenciosa que se propone domesticar nuestro pensamiento e influir en nuestras ideologías. Aunque el texto de Ramonet va dirigido mayormente a analizar teorías de consumo, los que hemos estudiado el fenómeno de la imagen como un componente de la comunicación, sabemos que sus postulados aplican a cualquier forma de comunicación. 

Los relacionistas públicos no somos ajenos a la cultura visual, somos sus artífices desde los tiempos de Ed Bernays, padre de la profesión. Antes que existiesen Instagram, Facebook, Twitter y todos tuviésemos en nuestras manos un aparato que nos convierte a todos en fotógrafos, los relacionistas éramos los encargados de proveer una o varias fotos identificadas y en buena resolución con nuestros comunicados de prensa para informar. En casos de no poder llevar a cabo una conferencia de prensa o querer invitar a los medios a capturar un evento notable, convocamos a un “Photo op” u oportunidad fotográfica. Este es un evento organizado con el único propósito de tomar una fotografía de un político, una celebridad o un evento notable. 

El término se originó durante la administración del presidente Nixon y se atribuye a Bruce Whelihan, un asistente del secretario de prensa de Nixon. Aunque la toma de una imagen para inmortalizar un evento único o notable es totalmente valida en el mundo de las relaciones públicas, en los últimos anos el término ha adquirido una connotación negativa, refiriéndose a un pseudoevento cuidadosamente planificado, a menudo disfrazado de noticia.

En días recientes hemos visto cómo todos los eventos en el sur del país se han convertido en un gran “photo op”. El primero en llegar o el que ayuda es más protagonista que el momento. Nuestros políticos han convertido el evento del sismo en un circo mediático donde no faltan las cámaras, los vehículos rotulados, los soplapotes uniformados con el logo del político y las fotos posadas o cuidadosamente editadas para ser subidas casi de inmediato a las redes sociales. Es como si la desgracia fuese el detonante quenecesitaban estas figuras para lanzar oficialmente su campaña política y traficar votos con caminatas por las comunidades sureñas, con el fotógrafo capturando cada momento para su propaganda y folletines. 

Como señalaba Roland Barthes, teórico estudioso de la comunicación, la foto no captura el momento, lo construye. Y es aquí donde yace lo verdaderamente preocupante. Según la etimología antigua, la palabra imagen parte de “imitar”. ¿Son estas imágenes imitaciones que pretenden construir una representación? ¿Realmente les importa a estos funcionarios electos el sufrimiento humano o pretenden que le importen para su beneficio político futuro?

Si nuestra clase política entendiera lo antes expuesto, haría su trabajo sin ruido, sin fanfarria y sin fotógrafo. Los eventos del pasado verano del 19 lo demostraron. Las acciones hablan más duro que las palabras también. La estrategia de propaganda en medio de la crisis para influenciar nuestro voto ha generado indignación. No somos los mismos desde el pasado verano. Muchos puertorriqueños pasaron de la queja a la acción y salieron a la calle a marchar indignados. Juntos logramos la salida un gobernante que no estaba trabajando en función de los mejores intereses de los que lo eligieron y la ciudadanía.  Nuestro país no necesita más fotos posadas, propaganda y pseudo noticias. Necesita manos para levantarlo.  

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Nuestros políticos han convertido el evento del sismo en un circo mediático donde no faltan las cámaras, los vehículos rotulados, los soplapotes uniformados y las fotos posadas, escribe Brenda Reyes Tomassini

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