Lydia Ayala

Tribuna Invitada

Por Lydia Ayala
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Piedras

¡Cuando las cosas van bien es fácil quedarse atrapado en la euforia!

En junio pasado, el Partido Republicano estadounidense aprobó lenguaje en su plataforma electoral que respalda la idea de convertir a Puerto Rico en estado. A ese respaldo, junto a su convencimiento acérrimo de que la opción de la estadidad prevaleció en el cuestionable plebiscito del 2012, es que el Partido Nuevo Progresista se ha alambrado para radicar ante el Congreso una petición de admisión. Y, por supuesto, su triunfo en las urnas complementado con la revalidación republicana mayoritaria en el Congreso, ahora incluyendo la presidencia, alimenta la eufórica convicción de poder lograr la anexión durante el próximo cuatrienio. Sí, reina la euforia. Más, detrás del alborozo viven realidades a enfrentar.

Deben recordar que dentro del lenguaje de apoyo republicano a la estadidad, también está suscrita ineludible aseveración: “Una vez el resultado del voto local de 2012 a favor de la estadidad sea ratificado, el Congreso debe aprobar una ley habilitadora que contenga los términos para la admisión futura de Puerto Rico como el estado 51 de la Unión”.

Más claro no canta el gallo: los congresistas precisarán una nueva consulta que favorezca mayoritariamente la estadidad antes de considerar cualquier petición de admisión. Y en una contienda donde se alzaron con el rechazo de un 59% del electorado, la cuesta pinta bien empinada.

Tampoco pueden permanecer amnésicos ante el endoso oficial de la delegación republicana local, encabezada por la comisionada residente electa, Jennifer González, al candidato Marco Rubio durante las primarias republicanas, rechazando de ese modo, al presidente electo, Donald Trump. Igualmente deben recordar que el gobernador electo, Ricky Rosselló, también desechó a Trump mediante su endoso a la demócrata, Hillary Clinton. ¿Si llegara el momento de sopesar la estadidad para la isla, se acordará de todo ese desdén azul un presidente, que punto y aparte, también se ha declarado abiertamente anti hispano? Solo son unas cuantas piedras detrás de la euforia.

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