Mariely Rivera Hernández

Punto de vista

Por Mariely Rivera Hernández
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Pivotar desde el emprendimiento social

Puerto Rico ha experimentado en menos de 36 meses cuatro grandes retos: huracán catastrófico, protestas que llevaron a la salida de un gobernante y puesto a otro por orden constitucional, terremoto y ahora una pandemia. Por lo que hemos tenido que adaptarnos y girar como una pieza pivote ante los nuevos desafíos.

La primera vez que escuché la palabra pivote estaba en un juego de baloncesto y el narrador contaba cómo ese jugador pivote había sido crucial para la victoria de uno de los equipos. Fue entonces cuando entendí que en el baloncesto un pivote es aquel jugador que estratégicamente maneja el rebote para que su colega logre encestar. Luego descubrí que un pivote es también una pieza utilizada en la arquitectura y la ingeniería como artefacto eje para dar sostén a algo.

Pivotar es un acto que podemos adaptar a diversas circunstancias en la vida. Es el caso cuando enfrentamos amenazas, la más reciente el COVID-19. Entonces, ¿para qué pivotar emprendiendo?

El emprendimiento social es la acción de una persona o un colectivo que reconoce un problema social y adopta principios emprendedores para organizar, crear y manejar un proyecto enfocado en cambio social. Según el experto Tony Wagner en su libro Creando innovadores, para desarrollar emprendimiento en los jóvenes se necesitan siete habilidades: pensamiento crítico y resolución de problemas; colaboración usando redes y liderazgo por influencia; agilidad y adaptabilidad; iniciativa y espíritu emprendedor; comunicación efectiva oral y escrita; accesibilidad y análisis de información; y curiosidad e imaginación.

Todos nos hemos visto impactados, pero la población más relevante que sufre este desafío son los jóvenes. Muchos de nosotros hemos vivido todo esto en tres décadas. A ellos les ha tocado experimentarlo en menos de tres años. 

Recordemos que muchos han sido los jóvenes que se tiraron a la calle a ayudar en las emergencias; asimismo, fueron principalmente los que hicieron el llamado para las protestas. Hoy son pieza clave para aportar a la salud pública.

En múltiples ocasiones hemos sido severos con ellos porque les modelamos miedo y carencia. Eso hay que revertirlo y acoger estas vivencias para modelar junto a ellos cómo perseverar y hacer las cosas de forma diferente. Demográficamente hay una población mayormente vieja versus una joven. Así las cosas, reinventarse es una necesidad para adaptarnos a momentos inciertos y aprender a colaborar de forma intrageneracional. 

Cabe la posibilidad de que un grupo amplio de los jóvenes considere irse de Puerto Rico. Eso está ocurriendo, la migración es un efecto mundial. Sin embargo, igual es encomiable que a nuestros jóvenes les demos todas las herramientas para emprender socialmente no importa donde estén.

Resulta que estas vicisitudes pueden ocurrir en cualquier lugar del mundo. Por lo tanto, nosotros los más experimentados podemos propulsar acompañar a la juventud a que aprendan a ser pivotes. Aquí algunas apuestas para incidir en ello: diciendo la verdad siempre, aprendiendo a confiar en uno mismo, siendo íntegros, escuchando a otros, educándonos de forma versátil y efectiva, manejando con ética las comunicaciones y redes sociales, colaborando y rindiendo cuentas. De mi parte creÉ el podcast Pivot-ES para educar sobre emprendimiento social en colectivo.

Podemos ser pivotes en temas ambientales, educativos, empresariales, económicos, científicos, culturales y artísticos, pero, sobre todo hoy en los asuntos de salud. Sugiero modelar todas las medidas de prevención para prevenir el contagio de COVID-19. estas incluyen: distanciamiento social, lavarse las manos, adaptarnos a estudiar por método en línea, educar a nuestros niños, viejos y protegerlos. Seamos pivotes siempre, hoy más que nunca, de la salud pública.

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