Karlamary Alemán

La Opinión Experta

Por Karlamary Alemán
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Plan de retiro como alternativa de financiamiento

En ocasiones, por situaciones o eventos ajenos a nuestra voluntad o fuera de nuestro control, nos enfrentamos a problemas de disponibilidad de efectivo para cubrir necesidades apremiantes, por un periodo corto de tiempo. En este contexto, corto tiempo lo definimos como un año o menos. Entre las alternativas disponibles para obtener este efectivo se pudiese considerar un préstamo al plan de retiro 1165(e) (cualificado en Puerto Rico, mejor conocido como 401k, por la sección del Código de Rentas Internas del gobierno federal).

En términos generales, este tipo de plan cualificado, en la mayoría de las ocasiones (sujeto a aprobación del patrono auspiciador), permite a los empleados participantes solicitar préstamos de su balance concedido (“vested”) hasta un 50% o $50,000, lo que sea menor, pagadero en un plazo no mayor de 60 meses. Cada patrono tiene a su discreción establecer medidas más estrictas para la concesión de estos préstamos, pero las reglas básicas incluyen las anteriormente mencionadas. El balance concedido dependerá de los años de trabajo con la empresa y el requerimiento establecido por la misma. Esta limitación aplica únicamente a la porción acumulada mediante el pareo patronal a las aportaciones del empleado. Es decir, si el empleado mantiene un balance de $50,000, de los cuales $2,500 representan el pareo patronal, esa cantidad es la que estaría sujeta el itinerario de concesión (“vesting schedule”) establecido por el patrono. Al momento de solicitar el préstamo, se fija el término y la tasa de interés para amortizar el mismo. Como guía se utiliza: 1 ó 2% en adición a la tasa preferencial (“prime rate”) como tasa de interés. Dicho interés será pagadero a la propia cuenta del empleado, lo cual en esencia no constituye un gasto de interés.

A través de este proceso, se evita la tributación de dicho desembolso y la penalidad de 10% por retiro temprano antes de los 60 años y medio. El proceso suele ser sencillo y rápido, sin mucha documentación, sin necesidad de aprobación de crédito ni efecto en el historial crediticio, baja tasa de interés comparado con un préstamo personal o deudas de consumo, y sin penalidad de repago temprano en caso de cambio o pérdida de empleo.

A pesar de las bondades y ventajas antes mencionadas, a través de las cuáles puede resolver alguna emergencia económica, es importante considerar los siguientes factores en el proceso de evaluación:

l Pérdida potencial del crecimiento diferido de contribuciones. En ocasiones el impacto puede ser neutral si alguna pérdida de crecimiento parea con el “interés” que se está pagando.

l Impacto en las metas de acumulación para el retiro. Considerando el largo horizonte de tiempo en estos planes, el impacto puede ser mínimo y estará impactado por la situación corriente de los mercados de valores.

l Probabilidad de impago que puede resultar por pérdida empleo, causando un evento tributable y penalidades. Usualmente se otorgan periodos de gracias de 60-90 días para hacer los arreglos necesarios.

l Repago a través de deducciones de nómina, lo cual reducirá el ingreso neto que llega al hogar.

l El pago de intereses se realiza con fondos luego de contribuciones, lo que podría resultar en una doble tributación. Este impacto puede resultar insignificante comparado con el costo de otras alternativas de financiamiento. Mientras mayor sea la cantidad del préstamo y el término de repago, más importancia cobra este factor.

No hay una decisión universal para todo participante. Cada caso debe evaluarse con sus características particulares para seleccionar el que no sólo logre satisfacer la necesidad, sino que sea el más costoeficiente. También debe procurar tener un plan definido para el repago de estos fondos según acordado o antes.

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