Roberto Alejandro

Desde la diáspora

Por Roberto Alejandro
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Plebiscito: una propuesta

El Estado Libre Asociado ha sido derrotado en tres ocasiones. La primera fue en 1998 cuando sus propulsores no pudieron estar de acuerdo en la definición de su fórmula y buscaron refugio en la sublime alternativa de “ninguna de las anteriores”. La segunda derrota fue en la primera pregunta del pasado plebiscito. La tercera fue en la segunda pregunta donde la anexión triunfó con una escasa mayoría al tomar en cuenta todas las papeletas depositadas en las urnas.

No sé si el sector soberanista tiene la fuerza o voluntad para impedir legislación que viabilice el embeleco plebiscitario que el gobernador ha propuesto. Pero una consulta puede tener otro contenido que agrupe a todas las fuerzas que hoy le buscan una salida a la situación colonial de Puerto Rico.

Lo ideal es que se convoque una Asamblea Constituyente, no para ponerle parchos a una colonia venida a menos, sino para discutir nuevas propuestas con opciones soberanas. Fuera de lo ideal, el segundo escenario es un referéndum que convoque a una mayoría sustanciosa a favor de la descolonización y también le ponga fin al juego de los plebiscitos a intervalos dictados por administraciones angustiadas.

De celebrarse un plebiscito, el mismo debe ser para expresar una voluntad política que nos enrumbe fuera del pantano del presente. Tal voluntad puede lograrse con la propuesta que someto ahora. Propongo estas declaraciones y preguntas para ser decididas por el electorado.

1. El pueblo de Puerto Rico, en reconocimiento de su historia y en conformidad con principios estipulados por el derecho internacional, se considera una nación digna del disfrute y ejercicio de la soberanía. Entendemos la soberanía como el conjunto de poderes políticos, económicos y sociales que como nación nos pertenecen para diseñar instituciones y políticas donde el bien común de la sociedad puertorriqueña, de su gente y su tierra, sea preeminente. Tales poderes no están sujetos a revocación alguna por ningún otro país. Afirmamos nuestro derecho a esa soberanía, una condición que nunca hemos tenido. Esa soberanía es indispensable para escoger las formas jurídicas en las que tal soberanía puede manifestarse. El Congreso de los Estados Unidos debe reconocer este derecho y actuar en conformidad con el mismo. Opciones: sí – no.

2. Repudiamos toda relación de carácter colonial y territorial con Estados Unidos.

Opciones: sí – no. Rechazamos la Ley 600 del 3 de julio de 1950 que dejó inalteradas las relaciones coloniales entre Puerto Rico y Estados Unidos. Opciones: sí – no.

3. Proponemos una Asamblea Constituyente donde los delegados discutirán bases de acuerdos comunes que, sin menoscabo de libertades adquiridas, se negociarán con el Congreso. Opciones: sí – no.

4. Creemos que la formula plebiscitaria es la apropiada para resolver el problema de estatus. Opciones: sí – no.

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