Jorge Colberg Toro

Tribuna Invitada

Por Jorge Colberg Toro
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PNP: barco a la deriva

Comencemos por armar este rompecabezas. Durante las últimas horas, se han mezclado tantas controversias, que se hace difícil poner en perspectiva las consecuencias de cada una de ellas sobre el gobierno de Puerto Rico. Por eso, de entrada, tenemos que discernir el impacto de las mismas de forma separada.

Si bien el tema de los mensajes telefónicos es uno muy serio; no debemos, ni por un segundo, delegar a un segundo plano, lo que ocurrió hace unos días en el Tribunal Federal porque, esto último, no tiene comparación. Nadie se muere por un insulto, pero sí, por no recibir un medicamento o un servicio inmediato en una sala de emergencias.

El pillaje y la corrupción destruyen la confianza en las instituciones y priva a ciudadanos de servicios esenciales que son determinantes en su calidad de vida. Con una mera lectura del pliego acusatorio emitido por la fiscalía federal, es más que evidente que en el Departamento de Educación y en ASES, se orquestó todo un andamiaje de favoritismo y venta de influencias que, prácticamente, arropó a los dos programas de servicios más sensitivos para la ciudadanía: el sistema de educación pública y los servicios de cubierta médica para pacientes indigentes.

Entre ambas agencias, se administran cerca del 50% del presupuesto del país lo que hacen más ofensivos e insultantes estos hechos. La razón, es que el actual gobierno permitió - de forma exageradamente laxa - que contratistas y consultores, asumieran el rol de funcionarios públicos al ejercer ellos el poder decisional sobre asuntos de política pública, sin tener la autoridad en ley.

Eso no es poca cosa y pone sobre la mesa múltiples ramificaciones.  

La primera, es que el PNP, sencillamente, perdió el control de su propio gobierno. Los funcionarios acusados abdicaron a su deber sagrado de proteger el interés público, dando rienda sueltas a que estos mercaderes del lucro, dictaran las pautas por encima de las responsabilidades que se les había encomendado. Esas acciones no solo laceran la confianza del país sobre sus organismos, sino que levantan serias interrogantes sobre si este tipo de prácticas aún continúan presentes en otras agencias. 

Pero ahora, tras salir a la luz pública este escándalo, las excusas sobran y las culpas serán repartidas; sin embargo, la realidad es que las consecuencias de estos hechos tendrán repercusiones políticas sobre las aspiraciones electorales de la actual administración, Negarlo, es enajenarse.

Existe consenso en que las posibilidades de reelección del gobernador y su partido disminuyeron aceleradamente en cuestión de días, toda vez que fue el propio PNP el que tomó el tema de corrupción como punta de lanza durante la campaña del 2016 y ahora - muy a su pesar - el tema les revierte.

Como he señalado antes, aunque en política nada está escrito, si el presente gobierno no vira la mesa en el tema de la corrupción con medidas serias, transcendentales y creíbles, los días del gobierno de Ricardo Rosselló están contados. Ese es su talón de Aquiles.

Por ahora, luego de la conferencia de prensa del gobernador a su llegada, el Primer Ejecutivo ganó tiempo. Y conociendo ese mundo de quienes solo retan a los gobernadores a sus espaldas, pero a la hora de la verdad se achantan, me atrevo anticipar que - salvo un milagro - el liderato del PNP cerrará filas con su presidente y, entonces, comenzarán un tortuoso camino de resignación colectiva, en el cual vivirán un día a la vez, aguantando la respiración mientras esperan la siguiente portada. Evidentemente, el PNP es un barco a la deriva.


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jueves, 11 de julio de 2019

PNP: barco a la deriva

Para Jorge Colberg Toro "si el presente gobierno no vira la mesa en el tema de la corrupción con medidas serias, transcendentales y creíbles, los días del gobierno de Ricardo Rosselló están contados"

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