José Manuel Toral

Tribuna Invitada

Por José Manuel Toral
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Poder, gobierno y mercados

Sin pretender opinar sobre aspectos legales, presento algunos pensamientos de teoría económica sobre el peligro de la concentración de poder. Se ha popularizado concentrar el poder de personas en las operaciones gubernamentales. Secretario de Seguridad, de Hacienda, Presupuesto y Principal Oficial de Finanzas de Puerto Rico.

Estados Unidos se funda bajo el principio de división de poderes. Nunca ha sido saludable para un sistema concentrar poderes en una persona. Por eso se termina en Estados Unidos con el principio del sistema monárquico inglés, donde la concentración de poder en el rey era abusiva y proclive a la corrupción. A mayor concentración de poder, menos fiscalización y mayor corrupción. En Estados Unidos existen los poderes ejecutivos, legislativos y judicial, para que exista un balance de pesos y contrapesos entre los poderes, y evitar los abusos y la corrupción.

Adam Smith, en su tratado “La riqueza de las naciones”, le pide al entonces rey: “laissez-faire”, término que proviene de la corte de Luis XV en Francia. Se le pide al rey que no intervenga en las decisiones económicas. La concentración de poder, como en el caso de monarcas, pone en peligro la claridad de pensamiento, y promueve la corrupción y el amiguismo que favorecía a los miembros de la corte y a otros cercanos al rey.

A menor concentración de poder, menor probabilidad de corrupción. Nombrar súper secretarios de seguridad, de finanzas, CFO, y de cualquier otra área donde se concentre el poder, aumenta la probabilidad de corrupción. En economía se conocen los peligros de la concentración de mercados. A mayor concentración de mercados, peor para los consumidores. Por eso se calcula el Índice de Concentración de Mercados (HHI), en el caso de Puerto Rico en el Departamento de Justicia y en el de Estados Unidos, también el Departamento de Justicia federal, para evitar el monopolio y los problemas inherentes al mismo.

La concentración de poder, mercados o funciones, nunca ha sido ni será saludable para la democracia. Por eso se evita en todas las oportunidades. Aprendamos la lección.

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