José Alameda

Punto de Vista

Por José Alameda
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¿Podrá Estados Unidos reducir la dependencia de las farmacéuticas en China?

China es, sin duda, un coloso industrial; hoy se le conoce como la fábrica del mundo. Según la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la República Popular de China exportaba el 20% de los productos intermedios utilizados en la cadena global de valor de economías importantes del mundo, Corea del Sur 11%, Estados Unidos 9.2% y México 7.7%. Además, China representó el 71% de la producción mundial de 17 metales que poseen características singulares tales como magnetismo, luminiscencia y resistencia, los cuales contienen una amplia gama de insumos en las industrias de alta tecnología y los sistemas de defensa. 

China tiene unas 3,500 farmacéuticas, donde alrededor del 36% son de propiedad del Estado; 35% son de propiedad privada y el 29% restante son de financiación extranjera. A partir de 2007, ya había 1,800 empresas farmacéuticas extranjera en China, entre ellas las conocidas Pfizer, Eli Lilly, Abbott, Bristol-Myers, Johnson and Johnson, Wyeth, Roche, GlaxoSmithKline, Merck, Novartis, AstraZeneca, entre otras.

Desde otra vertiente, muy poco se sabía públicamente sobre un asunto medular como la dependencia de los fármacos de China. Cerca del 80% de los productos farmacéuticos consumidos en Estados Unidos se produce en China. En 2019, China representó el 95% de las importaciones de Estados Unidos de ibuprofeno; el 91% de hidrocortisona; el 70 % de paracetamol; entre el 40 al 45 % de penicilina; y el 40 por ciento de heparina. 

China es, además, el proveedor más grande y, en ocasiones, el único proveedor del ingrediente activo (llamado en inglés por sus siglas API), para la fabricación final de medicamentos. Miles de medicamentos que usan el ingrediente activo fabricado en China van desde antibióticos, medicinas para las quimioterapias, medicamentos contra el VIH/SIDA, antidepresivos y analgésicos. China, al igual, es el principal desarrollador de medicamentos genéricos, que hoy representan el 90% de los productos farmacéuticos en el mundo. 

Actualmente, en la fabricación del API, Estados Unidos aglutina un 28% de la producción global, pero pierde terreno de manera acelerada en el mercado. La Unión Europea queda en segundo lugar con el 26%. No obstante, China o India están aumentando su peso relativo en este mercado de manera gradual, alcanzando hoy 18% y 13% de la producción de APIs a nivel mundial.

Rosemary Gibson, asesora principal del Centro Hastings, un instituto de investigación de bioética, y coautora de “China RX: Exponiendo los riesgos de la dependencia de Estados Unidos de China para la medicina” (2013, 2018), acusa tanto a las compañías farmacéuticas de Estados Unidos como al gobierno por el exceso peligroso de subcontratación a China. Esta subcontratación es peligrosa porque 1) las farmacéuticas locales se han tornado dependientes de China; y, 2) han cedido mucho el control de las cadenas de suministro a los contratos con China.

En Puerto Rico todavía quedan unos 31 establecimientos de la industria farmacéutica, que crean 12,781 empleos directos. En el 2007 había 50 establecimientos con 21,670; o sea, la industria se ha reducido en términos del empleo en 41.1%.  El nivel de ingreso nacional creado en 2009 alcanzaba $23,800 millones, pero al 2018, se había reducido a $14,700 millones, para una caída de 38.2%. Nos parece que este sector pudiera representar un papel más activo en la producción de medicinas o de los ingredientes activos para la fabricación de nuestras medicinas. 

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