Mayra Montero

Antes que llegue el lunes

Por Mayra Montero
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Política austera y latitas en las luces

El congresista Rob Bishop, portavoz republicano del Comité de Recursos Naturales de la Cámara, expresa en una destacada web de política estadounidense —The Hill—, cuán aliviados se han quedado allá con la salida de Ricardo Rosselló.

Significativo detalle para los historiadores del futuro, cuando se desclasifiquen documentos.

No obstante, Bishop resalta que la ausencia del mandatario, por sí sola, no es una solución a los problemas de la Isla.

Según el poderoso representante por Utah, el futuro de Puerto Rico ha sido saboteado por sus líderes políticos, quienes han evadido su deber de tomar decisiones valientes.

“La administración Rosselló no hizo otra cosa que desafiar a la Junta de Control Fiscal”.

Lo sabemos, señor Bishop. Lo sabemos. Por eso terminó expulsado hacia el dorado exilio. No fue por lo que dijo en el chat, fue porque se convirtió en un obstáculo con el que ustedes no pudieron más.

Pero hay otros detalles de interés en el artículo de Bishop: afirma que existen voces en la Legislatura de Puerto Rico y en la comunidad empresarial, que entienden la necesidad de ejercer “responsabilidad fiscal”. Y que la gobernadora Wanda Vázquez debe empoderar a esos líderes que estén dispuestos a apoyar a la Junta. “El pasado de la Isla ha sido duro”, concluye el congresista, “el presente es trágico, pero el futuro puede ser exitoso”.

Ese “trágico presente” me puso la carne de gallina. Y por eso tendríamos que preguntarnos: ¿es gratuito ese análisis de Bishop? ¿Se tomó el trabajo de escribirlo porque no tenía nada mejor que hacer? Lo dudo.

Wanda Vázquez se ha quedado en La Fortaleza —cuando a lo mejor no estaba en sus planes hacerlo— porque lo conveniente, de cara a los ajustes futuros, es eso: que una persona como ella, que no tiene aspiraciones para 2020, y por lo tanto nada que perder, tome en sus manos las riendas del país en los meses que se aproximan. Serán meses intensos, en los que se producirán importantes novedades, habrá que terminar de negociar la deuda, y se decidirán los casos incoados por funcionarios locales contra la Junta de Control Fiscal.

Pase lo que pase, es muy difícil que se repitan movilizaciones como las de julio contra la gobernadora Vázquez. Me huelo que ella no dará motivos, salvo las acciones que le sean impuestas por la Junta, y las que determinen los tribunales federales. Un aspecto nada baladí es el del lenguaje y la corrección política. A la gobernadora no le pueden salir con los insultos que le gritaban a Ricardo Rosselló. Ahí se presenta un dilema y se queda pillada mucha gente, porque las feministas en construcción y los demás, tienen que suprimir los comentarios crudos, y revisar muy bien lo que van a poner en los letreros. Se vería muy feo, por ejemplo, que los hombres del Rey Charlie cargaran con todo su arsenal de palabrotas para ir a soltarlas a los pies de la mujer que gobierna.

Paralelo a esto, el inversionismo político vive sus peores tiempos. ¿Quién va a invertir en partidos o candidatos que han perdido su capacidad de maniobra y están acorralados por las decisiones de Washington?

Cuando un presidente que se las juega fría, y se para a decir que este territorio está lleno de políticos corruptos, mucha gente frena. Los primeros: aquellos que están acostumbrados a donar grandes sumas para poder recuperarlas luego en forma de contratos. Y ya no se trata solo de la lupa de Washington, sino de que la gente está más alerta; los medios de prensa también; y hay programas de televisión especializados, como el de Jay Fonseca, que cada vez hurgan con mayor ahínco en los negocios sucios de los alcaldes y otros funcionarios.

Se les va cerrando el cerco a los partidos políticos, y empiezan a tener dificultades para allegar dinero a sus arcas. No pasará mucho antes de que envíen a sus simpatizantes a pedir dinero en las luces. Nadie les debe dar un centavo. Aquí lo que tiene cada ciudadano, debe guardarlo para pagar por los aumentos en la electricidad, el agua y la comida. Los alimentos encarecerán no solo al subir la luz, sino por otro fenómeno más implacable, que es el de las economías emergentes, como las de China y la India, convirtiéndose en consumidores gigantescos. En el diario español El País, hace unos días, daban cuenta de que en Uruguay la población tenía que conformarse con la carne importada o de baja calidad, porque los cortes que le han dado fama estaban comprometidos con los chinos, que pagaban fortunas por ellos.

Nosotros, que lo importamos todo, vamos a tener que competir en esas ligas.

En cada partido o movimiento político que surge, usted escarba, y hay una persona rica que no quiere comprometer su patrimonio, y entonces piden que le donen. ¿Cuántos millonarios militan en el Partido Popular, a ver? Que se metan la mano en el bolsillo y paguen la luz, eso es una propina para ellos. Y los otros, lo mismo.

Sus campañas proselitistas que las hagan de otro modo. En sus propios carros adaptados como tumbacocos. Y desde sus propios apartamentos de lujo y sus villas a la orilla del mar. Que se movilicen por Internet, que no les cuesta nada. A la población ni la miren, que bastante atorados estamos con lo que se nos viene encima.

La política será otra. Más austera y vigilada de cerca. Como debe ser.

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