Alejandro Silva Díaz

Punto de Vista

Por Alejandro Silva Díaz
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Política en el desastre

Teníamos sobre 600 voluntarios que querían llegar a un municipio del centro de Puerto Rico para recoger escombros, abrir caminos y proveer apoyo emocional. Pero era octubre de 2017 y María nos dejó sin gasolina. No se podía gastar lo poco que había en ruta a Corozal o Barranquitas.

Así que llegamos al Centro de Operaciones de Emergencias a ver si conseguíamos apoyo del gobierno para transportar voluntarios. De la primera mesa me refirieron a otra, y a otra, y de vuelta a la original. Cuatro horas más tarde llegué a la sección de La Fortaleza, donde me indicaron que “por supuesto” podían conseguir un vehículo. Dejé mi información de contacto… mi teléfono aún no ha sonado.

Días más tarde, contándole a compañeros del tercer sector lo que había sucedido, uno de ellos cogió el teléfono y en un dos por tres consiguió un “charter bus” que llevaría un grupo a Jayuya, y un donativo de gasolina para apoyar al dueño del autobús. La gestión entera tomó minutos.

La sociedad civil no solo fue responsable de dirigir la respuesta inmediata después de María. Las comunidades organizadas y las entidades sin fines de lucro han y siguen siendo responsables de la reconstrucción comunitaria, la transición energética, la movilización ciudadana y la fiscalización de recursos.

A mí me encantaría canalizar la ayuda a través de las autoridades pertinentes. Después de todo, el gobierno tiene el deber indelegable de responder a este tipo de situación. Pero tenemos que evitar que los campamentos de carpas se conviertan en nuestra nueva realidad.

Pero mientras las autoridades pertinentes estanquen suministros, vehículos, carpas y voluntarios mientras llega el político de turno con la cámara… mientras los fondos se usen para contratar a asesores del partido en vez de profesionales que ofrecen su peritaje a menor (o ningún) costo… mientras se otorgan contratos de reconstrucción a los Whitefish de la vida… y mientras se intimide la participación ciudadana en vez de fomentarla… Pues tenemos 4,645 recordatorios para las autoridades de que deben canalizar la ayuda a través de la sociedad civil.

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