José Gabriel Martínez Borrás

Punto de vista

Por José Gabriel Martínez Borrás
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Política exterior y el residenciamiento de Trump

En la medida que el juicio político del presidente Donald Trump se ha llevado a cabo en el Senado, se ha dado un incremento en la política exterior estadounidense. En la pasada semana se hicieron públicos los resultados de la primera fase de negociaciones con China bajo la tensa guerra comercial entre ambas naciones. 

Ahora el ejecutivo norteamericano presentó, junto a su homólogo israelí Benjamín Netanyahu, el plan de paz para la resolución del conflicto palestino/israelí. Mientras Trump enfrenta el año nuevo electoral bajo las sombras del residenciamiento, Netanyahu está acusado por cargos de corrupción. Israel también se encuentra ante un impasse eleccionario, ya que enfrentan una tercera elección en menos de un año, porque Netanyahu no ha podido formar una mayoría para gobernar.  

La pregunta es ¿por qué ahora se presenta este plan de paz como una solución definitiva? El plan, elaborado por su yerno Jared Kushner, fue presentado el año pasado, siendo rechazado por la comunidad internacional. Las negociaciones no contaron con representantes palestinos y no incluyen las resoluciones emitidas en las Naciones Unidas en relación a la partición de Jerusalén y los territorios palestinos como dictamina el derecho internacional. 

La cumbre parece ser una distracción bienvenida para ambos líderes, mientras que algunos analistas han cuestionado si el calendario podría dar un impulso a Netanyahu antes de las elecciones parlamentarias israelíes fijadas para el 2 de marzo, y para Trump, otra necesaria distracción del juicio político.

Durante la pasada semana, los fiscales demócratas expusieron su caso contra Trump, tratando de ligarlo a las acusaciones – sobornar al estado ucraniano, condicionando la ayuda militar que el Congreso de Estados Unidos legisló, a cambio de información de las operaciones de un rival político estadounidense y candidato presidencial, Joe Biden y su hijo, en el país euroasiático. Además, se le acusa a Trump de intentar obstruir la investigación en el Congreso. Sus abogados defensores alegan que estas acusaciones no son solo falsas, sino que son un intento de llevar a cabo un golpe de estado, nada menos que en año electoral.  

Sin embargo, la trama cobró cizaña el pasado domingo, ya que el periódico The New York Times reveló que el exasesor en materia de seguridad, John Bolton, el cual fue despedido por Trump por diferencias en la implementación de la política exterior, está terminando un manuscrito para un libro donde alega que bajo las directrices de Trump, se llevó a cabo el soborno ucraniano.

Ahora cae en campo de juego republicano aceptar a Bolton y otros testigos en el juicio político, votación que estarán llevando a cabo el próximo viernes. Ello pudiese llevar a una negociación para traer testigos de la defensa. Con solo cuatro votos republicanos, tendrían una mayoría suficiente para aceptar este y otros testigos. Trump apelará a razones de seguridad nacional para evitar que Bolton testifique. 

Aunque todavía es muy poco probable que haya una mayoría en el Senado que condene al presidente, la inclusión de los testimonios pudiese cambiar la opinión pública, la cual está dividida por la mitad. Los norteamericanos tienen que cuestionarse, en términos legales y morales, si Trump ordenó los actos de los que se le acusa y si ello es un acto que justifique la remoción del ejecutivo. 


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