Hernán Vera Rodríguez

Tribuna Invitada

Por Hernán Vera Rodríguez
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Política y administración

La relación entre la política y la administración pública ha sido tema central de la ciencia de la administración pública desde sus orígenes. Así, por ejemplo, el padre fundador de esta disciplina en los Estados Unidos, Woodrow Wilson, planteaba en un ensayo en 1887 que debía divorciarse la política de la administración pública.

El autor apuntaba: “las cuestiones administrativas no son cuestiones políticas”, y “aunque la política establezca las tareas de la administración, no debe permitirse que manipule sus oficinas”. El ensayo se escribió para impulsar reformas administrativas en un momento de gran corrupción en los Estados Unidos conocido como “The Guilded Age” (1870 – 1890) que estuvo marcado, por un lado, por una gran expansión económica e industrial; y por otro, por una gran desigualdad económica y corrupción política.

A partir de ese escrito, del creciente interés por la ciencia de la administración pública, y por importantes reformas políticas como la Ley Pendleton (primera Ley de Servicio Civil de los Estados Unidos) se logró aplacar el monstruo de la corrupción durante dicho período.

Parecería quizá una quimera pensar que en Puerto Rico se pudieran divorciar totalmente los asuntos políticos de los asuntos administrativos. Sin embargo, las revelaciones del chat del exgobernador Ricardo Roselló y algunos de sus colaboradores cercanos tienden a demostrar que en la administración del país han pesado más los criterios políticos que los administrativos. Se percibe en dichas comunicaciones un interés frenético por medir el beneficio mediático y político de las iniciativas gubernamentales. Aunque el chat ha provocado un profundo disgusto, nos parece una tomografía computadorizada del norte de un amplio segmento de la clase política de la Isla, que antepone sus aspiraciones personales al bienestar del país.

En Puerto Rico hace falta enfocarse en estudios y reformas que creen barreras entre los aspectos políticos y los de administración pública. La finalidad del poder político debe ser siempre mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y fortalecer las instituciones del país.

La era de la politización de nuestra administración pública debe concluir. Puerto Rico está cansado de ella y lo ha demostrado en las calles.

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