José B. Márquez

Punto de vista

Por José B. Márquez
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Pongamos la política de moda

Polis proviene del griego para “ciudad”. Se refiere a ese punto de encuentro en el que los habitantes de una sociedad comparten y deciden los asuntos colectivos. Lo político es, por lo tanto, lo que nos atañe a todos y todas; lo público; lo común.

La política, en cambio, es uno de los mecanismos para participar de lo político. Se puede participar de lo político de otras formas - como la educación, la organización comunitaria y la protesta social- pero la vía más directa es a través de la política. Así, mediante la política se envían políticos a la polis para que diluciden y establezcan lo político.

Tras el huracán María y el Verano 2019, lo político se puso de moda. Ambas experiencias despertaron la conciencia colectiva sobre problemas como la desigualdad, la planificación urbana, la corrupción, la ética gubernamental y el manejo de fondos públicos.

A su vez, ambas experiencias conllevaron una participación amplia en lo político, mayormente a través de la organización comunitaria (huracán Maria) y la protesta social (Verano 2019). Ciudadanos y ciudadanas pausaron sus vidas individuales para atender la urgencia del momento; mitigar un desastre natural y repudiar a gobernantes malintencionados.

Muchísimos sectores y comunidades se han organizado para, una vez atendida la urgencia momentánea, seguir desarrollando y mejorando lo político. Vemos, pues, la moda de lo político en proyectos de autogestión, iniciativas de participación ciudadana, protestas contra los recortes fiscales y la violencia, discusiones constitucionales, etc.

Todavía, sin embargo, no hemos logrado poner de moda la política. Por la mala fama de numerosas figuras y escándalos, la política aún arrastra un tufo a tribalismo, inversionismo y protagonismo. Las continuas decepciones del electorado frustran su confianza y desalientan su participación.

De cara al 2020, la política tiene que ser “cool” y estar de moda. Que conozcamos los problemas actuales del país; que estudiemos a los partidos y sus candidatos; que comparemos sus propuestas y las discutamos con otros; que comprendamos bien las papeletas y votemos concienzudamente; todo esto debe ser resolución de año nuevo de cada ciudadano.

Si la política incide profundamente en lo político (nuestra economía, educación, salud, leyes, seguridad, ambiente), la desconfianza no debe producir distanciamiento sino todo lo contrario: mayor participación. 

Solo así, con participación amplia y directa de más ciudadanos comprometidos, podrá sustituirse el hedor actual de la política con una brisa fresca de esperanza. 

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