Sonia Palacios

Punto de Vista

Por Sonia Palacios
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¿Por qué defiendo mi pensión?

Tuve que trabajar durante 42 años, cumpliendo con cada una de las aportaciones requeridas por ley para acumular 30 años en el servicio público. Tras cinco años de jubilación, el Congreso aprobó la ley Promesa para recortar retroactivamente mi pensión. Como mi caso hay miles más y todas las semanas conocemos y orientamos a jubilados que no han recibido información oficial confiable sobre lo que sucede con sus pensiones en medio de la quiebra. 

¿Qué pasó con las aportaciones a retiro?, nos preguntan. El gobierno y la banca se las robaron. Usaron las cuentas de ahorro para nuestra vejez como una ATH personal y ahora no quieren devolver lo que nos llevaron. Para colmo, el Comité Oficial de Retirados (COR) que fue nombrado por el gobierno federal tampoco quiere recuperar el dinero en el tribunal.

El COR ya ha gastado más de $19 millones de fondos públicos entre abogados y publicidad para que aceptemos otro recorte que "protegerá" nuestras pensiones, como si las reformas de los últimos años no hubieran prometido lo mismo. En vez de ofrecer garantías huecas, deberían invertir esos fondos públicos dando la pelea a nombre de las 167,000 familias en Puerto Rico que dependemos de nuestras pensiones.

El acuerdo que nos vende el COR, con la bendición de la Junta, demuestra que poco representadas estamos las familias pensionadas en la quiebra. Más de un 74% del magisterio jubilado todavía enfrenta recortes. Para maestras y policías, los grupos más grandes de pensionados, los recortes negociados por el COR prometen ser peores que los recortes originales de la Junta si tienen pensiones entre $1,267 a $1,515 mensuales. Es un engaño celebrar que ya no habrá recortes de 25% a las pensiones cuando menos del 1% de los retirados hubieran estado expuestos a ese recorte. 

También resulta preocupante que los integrantes del COR celebran victorias que no lo son: prometen un fideicomiso para restituir parte de la pensión recortada, pero es temporero y solamente recibirá aportaciones cuando le sobre dinero al Gobierno; y en vez de garantizar el pago de pensiones cuando haya déficits presupuestarios, prometen otro fideicomiso para pagarlas, que también recibirá aportaciones solamente cuando le sobre dinero al gobierno.

Estamos unidos en un solo reclamo: cero recortes a nuestras pensiones. Se hizo posible en Stockton y San Bernardino, ambos en California entre 2015 y 2016. No han faltado las ideas alternativas ni los acercamientos al COR para discutirlas. Lo que ha faltado es receptividad y apertura democrática en conversaciones, públicas y privadas, con el COR y sus representantes.

Escuchemos al Nobel en economía cuando dice que debemos recortar al menos 85% de la deuda para evitar futuras quiebras. Así protegemos nuestras pensiones y nuestros servicios esenciales. No pedimos el cielo. Queremos paz y tranquilidad en nuestra jubilación, y que dejen de quitarnos lo que hemos trabajado toda una vida para alcanzar. Ya el Pueblo ha sacrificado más que suficiente y ahora nos toca cerrar fila con el país.

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