Alberto Cáceres

Desde la Diáspora

Por Alberto Cáceres
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Por qué es un error reducir la UPR a tres recintos

Hace más de 40 años, la Universidad de Puerto Rico se expandió creando otros centros post-secundarios, según la demografía, para atender a una población que de agrícola pasaba a tener necesidades técnico-industriales.  

Entonces solo teníamos a Río Piedras y Mayagüez, y los estudiantes del interior de la Isla encaraban problemas de transportación para acudir a estos recintos. Originalmente los nuevos centros ofrecían los cursos básicos de los dos primeros años universitarios, para después completar el grado de Bachiller en los recintos mayores. Posteriormente, los recintos más jóvenes crecieron al punto de ofrecer  bachilleratos, de acuerdo a tendencias de la época y necesidades del País.

Uno de estos recintos es Humacao. Originalmente funcionó en una casa en el centro del pueblo y atrajo a estudiantes de todos los pueblos aledaños. Su crecimiento obligó a separar un terreno en el barrio Tejas, donde se levantaron estructuras básicas como aulas y oficinas, además de biblioteca, teatro, auditorios, unidades deportivas y zonas interacción educativa, elementos básicos de una universidad.

El objetivo principal de Humacao fue originalmente científico-tecnológico con los cuatro puntales tradicionales de la ciencia: biología, física, matemáticas y química. No se estudiaban como ciencias puras, sino con el sesgo tecnológico que ya imponía  la época. Así, biología se definiría por microbiología, vida silvestre y marina; física por electrónica; las matemáticas serían computacionales; y la química, industrial.

Desde temprano, los correspondientes departamentos académicos de estas especialidades establecieron contactos de beneficio mutuo con las industrias que entonces florecían en el este de la Isla, así como los comercios, la banca y otras empresas. Muchos graduados de Humacao llenan hoy los cuadros profesionales de estas instituciones.

El Colegio de Humacao, llamado ahora Universidad de Puerto Rico en Humacao (UPR-H), cumple con creces su misión en áreas de ciencia y tecnología. Pero un aspecto que ha destacado a su facultad es su compromiso con la investigación. Ninguna institución universitaria formadora de profesionales en ciencia y tecnología puede ignorar el desarrollo científico. Los currículos de ciencias de UPR-H tienen cursos electivos de Investigación.  Muchos docentes investigadores obtienen, para sus proyectos, respaldo y financiación de National Science Foundation y National Institutes of Health, por nombrar las agencias más relevantes. Sus resultados se evidencian en sus publicaciones referidas (peer review) en revistas científicas y de su participación en congresos científicos internacionales. Consecuencia directa es la promoción de jóvenes que continúan estudios doctorales en el continente, y la Isla se beneficia con el aporte de varios de ellos en sus universidades.

UPR-H también forma en otras especializaciones profesionales, no estrictamente en ciencias. Todas ellas se tratan con la misma excelencia, como lo atestigua el reconocimiento periódico, infalible, de la agencia acreditadora nacional Middle States Commision on Higher Education. Es un reconocimiento frecuentemente acompañado por acreditaciones específicas a programas de varios departamentos.

El autor de este escrito presenta el caso de Humacao, el que conoce. Modernamente Puerto Rico ha progresado gracias al aporte, tanto de sus recintos principales, como de sus colegios regionales. Reducir la UPR a solo tres recintos, como se ha sugerido para de aliviar la dolorosa crisis económica, es cercenar elementos vitales en el progreso isleño. El talento surge sin discriminación en todas las poblaciones y soslayarlo, o ignorarlo, sería el más grave error de un gobierno que tiene la ineludible obligación de atenderlo.

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