Enrique Vázquez Quintana

Punto de Vista

Por Enrique Vázquez Quintana
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Por qué los medicamentos son caros en la isla

El costo de los medicamentos en Puerto Rico y Estados Unidos es extremadamente alto, comparado con otros países. Las farmacéuticas, muchas localizadas en Puerto Rico, fijan el precio de sus productos.

Esas compañías reciben fondos federales para investigar y producir nuevos medicamentos. El costo de esos proyectos de investigación es muy alto. Frecuentemente, nuevos medicamentos se originan en Europa y, tras utilizarse por varios años en ese continente, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprueba su uso en Estados Unidos y Puerto Rico.

Esto incluye medicinas para pacientes con enfermedades cardíacas. Se dice que Estados Unidos es más riguroso que otros países en la evaluación de medicamentos nuevos.

Por ejemplo, Memantine (Namenda, Ebixa), desarrollado en Inglaterra, se comenzó a utilizar en Europa mucho antes de que la FDA aprobara su uso en Estados Unidos. El Namenda se mercadeaba en Europa para tratar a pacientes en las etapas avanzadas de Alzheimer. Cuando se aprobó en Estados Unidos, se comenzó a usar en pacientes en las etapas más tempranas de Alzheimer.

Generalmente, ese medicamento es acompañado de Aricept (Donepezil). Su alto costo impide que las personas de bajos recursos puedan comprarlo. La versión genérica de Aricept es mucho más barata.

Aunque los medicamentos se produzcan en Puerto Rico, son más caros que en otros países. Las medicinas son igual de onerosas en Estados Unidos que en Puerto Rico, lo que indica que el status colonial no es responsable de los altos costos de las medicinas en nuestro país. El costo de los medicamentos es alto meramente porque pertenecemos a Estados Unidos.

El costo excesivo de los medicamentos no se debe a las cadenas de farmacia norteamericanas que operan en Puerto Rico y menos aún a las farmacias de la comunidad. Obedece a que las farmacéuticas pretenden recobrar el costo de la investigación y del desarrollo de nuevos medicamentos en corto tiempo, y maximizar las ganancias de los accionistas de esas compañías.

Veamos algunos ejemplos. Treinta tabletas para tratar el hipotiroidismo cuestan $53.99; el genérico vale $20.00. En España, 100 tabletas cuestan cinco euros, aproximadamente de $8 a $10. ¡Asombroso!

Treinta tabletas de un medicamento contra la hipertrofia benigna de la próstata, cuestan $570.00 en Puerto Rico. En España, 28 tabletas cuestan 119 euros, más o menos entre $138 y $140, una diferencia extraordinaria. Treinta tabletas de un medicamento para tratar a pacientes con Alzheimer cuestan $783.99 en Puerto Rico, y la genérica cuesta $299.99.

Treinta tabletas de otro medicamento para el Alzheimer cuestan $224.89 y el genérico $190.99. Para los pacientes de Alzheimer que reciben ambos medicamentos, el costo total sería $1,008.88 mensual o $33.63 diarios. El diagnóstico de Alzheimer tiene que estar certificado por un neurólogo para que sejustifique el pago de la aseguradora.

En los países soberanos como España los medicamentos son menos costosos. El Departamento de Sanidad y Salud Pública de España se enfrenta a las compañías manufactureras y les impone el precio que el gobierno aceptará para la venta de determinados medicamentos. La oferta es: aceptas o no se vende ese medicamento en el país. Lamentablemente, eso no ocurre ni ocurrirá en Puerto Rico.

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