Raúl A. Pérez Rivera

Punto de vista

Por Raúl A. Pérez Rivera
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Por qué ningún boricua ha ganado el Premio Nobel

El 3 de octubre tuvimos el honor de tener como conferenciante en la UPR-Humacao, al Dr. Martin Chalfie. El profesor Chalfie compartió el premio Nobel de química en el 2008 con los doctores Shimomura y Tsien, por el descubrimiento de la GFP o proteína fluorescente verde. Esta proteína se puede pegar a otras, a organelos, células y tejidos que luego producen fluorescencia y a tales efectos se pueden identificar y estudiar de forma más adecuada.  

El Dr. Chalfie, además de tremendo científico, es un excelente conferenciante y gran motivador. Le asigné a mis estudiantes ir a esta conferencia y cuando regresaron al salón de clases, les solicité que escribieran lo que habían aprendido y me sorprendí cuando leí los escritos. Posteriormente, tres de los estudiantes me pidieron que les orientara sobre mis trabajos de investigación y mostraron interés por formar parte de mi equipo de trabajo. 

El Premio Nobel lo otorga cada año la Real Academia Sueca de Ciencias, en aras de reconocer a personas que hayan hecho descubrimientos o contribuciones notables a la humanidad. Los Nobel cubren las áreas de física, química, fisiología o medicina, literatura, economía (creado en el 1968) y paz. Estos premios se instituyeron como última voluntad de Alfredo Nobel, el inventor de la dinamita, quien estipuló en su testamento que cada año se le otorgara un premio a aquellos que hubieran realizado obras de gran beneficio para la humanidad. A partir del 1901 se comenzaron a ofrecer dichos premios. Los ganadores, además del significativo reconocimiento, reciben una medalla de oro y actualmente un premio de casi $1 millón. 

Aunque existen otros premios que son una gran distinción, por ejemplo, el Premio Abel en matemáticas o el Príncipe de Asturias en varios campos, no hay mayor reconocimiento que un Nobel. Aunque los puertorriqueños se han distinguido en una amplia gama de actividades, todavía no hemos tenido un Premio Nobel, particularmente, en el área de ciencias. ¿A qué se debe esto? 

La razón parece ser que nuestras universidades no fomentan adecuadamente la investigación. Aunque los parámetros utilizados para la contratación señalan que parte del deber del profesor es realizar investigación, la verdad es que a usted lo contratan para dar clases. A la mayoría de los profesores no se les provee del tiempo para que investiguen y no se les dota de las facilidades y el equipo necesario para realizarlo. Así que la mayoría de los que investigan, no lo hacen porque la institución lo promueva, lo facilite, los recompense o les reconozca su labor. La realizan porque disfrutan haciendo este tipo de trabajo, o porque creen que es parte de su deber como profesor universitario. 

Como en la mayoría de las instituciones universitarias la investigación pasa a un segundo plano, los profesores no se ven en la obligación de realizarla y mucho menos de publicar. Si usted pregunta a un administrador universitario la razón por la cual no se facilita la investigación, la respuesta usual va a ser la falta de fondos. Hoy en día se pudiera considerar esta respuesta como apropiada, debido a los recortes presupuestarios que han experimentado, particularmente, los recintos universitarios del estado. Contrario a esta filosofía, en las instituciones educativas de prestigio en los Estados Unidos se apoya la investigación y se exige investigar, y si usted no investiga y no publica, lo más probable es que se quede sin empleo. De aquí surge el famoso aforismo “publish or perish”. 

Las universidades deben darle alta prioridad y mayor apoyo a la investigación, no con palabras, sino con acciones. De igual manera esto tiene que promoverlo el gobierno. No tiene sentido que inviertan tanto dinero en aras de “fomentar la economía” y no lo hagan en algo tan importante como la educación universitaria y en particular su complemento que es la investigación. Hasta que la investigación no se convierta en una prioridad, la probabilidad de que algún puertorriqueño, trabajando en nuestra Isla, se gane un Nobel seguirá siendo muy baja.  

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