Mari Mari Narvaéz

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Por Mari Mari Narvaéz
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Posibles e imposibles

A veces quisiera ser más alta y bastante más esbelta. Quisiera cantar bien, tocar la guitarra y poder afirmar a los cuatro vientos que sé muchísimo de las estrellas y el firmamento. Quisiera convencer a todo el mundo sobre mi conocimiento profundo de los planetas secretos y la teoría del Big Bang, de los hoyos negros del Universo y la velocidad de la luz. Sería maravilloso poseer algún don para los negocios y, definitivamente, me vendría muy bien tener mejor genio.

Yo querría poder decir tantas cosas en esta vida. Pero sé que muchas sencillamente no son posibles.

Así las cosas, no es posible “creer” en la Reforma de la Policía y, al mismo tiempo, mandar a los oficiales a agredir manifestantes, niños, ancianos, vendedores ambulantes y a violentar derechos fundamentales como la libertad de expresión. No es posible “creer” en la Reforma de la Policía, y al mismo tiempo, incumplir y hacer todo lo contrario a lo que dictan las políticas de manejo de multitudes y uso de fuerza adoptadas por la propia agencia bajo el Acuerdo de Reforma. No es posible “creer” en la Reforma de la Policía, pero no adiestrar a un solo oficial de esa agencia en esas políticas de manejo de multitudes que están vigentes hace más de dos años. No es posible “creer” en la Reforma de la Policía, y al mismo tiempo, hostigar y discriminar contra la mujer que dirige ese proceso en la Policía de Puerto Rico. No se puede “creer” en la Reforma de la Policía y proponer el "broken window policing", una de las prácticas más discriminatorias y fracasadas del ejercicio policiaco del siglo pasado. No se puede “creer” en la Reforma de la Policía y mandar a perseguir e intimidar a jóvenes artistas que protestan.

El señor Pesquera no “cree” en la Reforma de la Policía porque evidentemente no cree en las libertades civiles en que se fundó la Constitución de su nación. El problema es que, aunque no crea ni en la luz eléctrica, su obligación es cumplir con ambas constituciones. Ante su abierta negativa a ello, solo queda decirle adiós y que se regrese a su casa en Miami.

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