Marcelino Acevedo

Tribuna Invitada

Por Marcelino Acevedo
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Preparando el camino futuro

Muchas veces asociamos un futuro prometedor con los recursos materiales, las posesiones, el dinero. ¡Cuán equivocados estamos! ¿Te preguntas por qué? Porque el buen vivir nada tiene que ver con lo económico, o con cuántos autos, casas o bienes tengamos, sino con nuestros valores, con reconocer de dónde venimos.

Nuestros valores nos definen y es por ello que son tan importantes y trascendentales. Y aunque vivamos el presente, debemos estar conscientes de que dejaremos huellas que podrán ser rememoradas en el futuro por nuestros hijos y demás parientes.

Por eso hay que actuar con responsabilidad, humildad y sinceridad; hay que dar el ejemplo con acciones justas y certeras, mas no con la palabra. Como dice el refrán popular: “las palabras se las lleva el viento”, pero lo que hacemos deja un rastro imborrable.

Una buena persona no es solo aquella que cumple las reglas o acata un horario. No, ser una buena persona involucra actuar en consonancia a nuestras buenas creencias, inclinarnos por la justicia, la verdad, abogar por los más necesitados, educar con el ejemplo, hacer el bien sin mirar a quien, y sobre todo, tener sensibilidad humana.

El estudio es la mejor herramienta de superación personal. Las enseñanzas académicas, no solo nos preparan para el entorno laboral, sino también para la vida. Con ella nos dotamos de todos los conocimientos para solucionar problemas en el área de preparación académica que escogemos, que pueden cambiar la vida de muchos, Nos convertimos, por consiguiente, en profesionales para formar a otros profesionales y, sobre todo, para invitar al pensamiento de la creatividad y crítico de cada uno con sus talentos para innovar.

Y resulta que la innovación es vital para cambiar el curso del presente y del futuro. Crear, desde el sector que sea, es necesario para que las generaciones venideras tengan cómo divertirse, dirigirse, superarse y prosperar en todo.

Pero esto solo es posible si nuestra generación se prepara lo suficientemente bien como para poder innovar y propiciar cambios sustanciales que impacten positivamente en la sociedad actual y en la que se gestará en los próximos años. Es que para poder innovar y propiciar cambios debemos buscar un aprendizaje continuo. Ya que lo que más influye a la hora de innovar en cualquier ámbito es la predisposición de las personas a seguir formándose y ampliar sus conocimientos.

Aunque no lo crea, la honradez en nuestros trabajos nos ayudará a prepararles el camino a nuestros hijos y descendientes indirectos, quienes son nuestros tesoros más preciados. El fruto de nuestro trabajo nos permite vivir dignamente, tener comodidades y la capacidad adquisitiva para invertir, crear o emprender, siempre pensando en los que nos sucederán, porque por ellos vale la pena intentarlo todo, una y otra vez, sin cansarnos o agobiarnos.

Es imposible construir el presente y el futuro si no somos fuertes mental y espiritualmente. Trabajar en nosotros mismos significa cultivar nuestra confianza, nuestro poder interior, despojarnos de los miedos, y estar convencidos de que podemos superar tanto las limitaciones del entorno como las propias.

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