José Cruz López

Desde mi perspectiva

Por José Cruz López
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Probado el ejercicio como método contra el cáncer

El ejercicio físico específico es aquel que está dirigido y controlado por un profesional experto y capacitado. Su propósito es prevenir o reducir diagnósticos o enfermedades adversas a la salud.

La actividad física con base científica mejora la salud, la calidad de vida e incluso es de gran ayuda para enfrentar los efectos secundarios de tratamientos para pacientes con cáncer y sus efectos generados en el sistema humano.

Les tengo buenas noticias, y es que hay un factor vital en referencia a nuestra salud con el cual podemos trabajar y tener un plan específico con el que monitoreamos nuestra salud. ¿Su nombre? El sistema inmunológico.

El sistema inmunológico tiene como función principal reconocer lo bueno y lo malo. 

Cuando el sistema inmunológico está en perfecta función, le protege de infecciones y afecciones que causan enfermedad. Protege el organismo y es capaz de eliminar células modificadas o alteradas. 

Cuando se realiza una actividad física, su finalidad estriba en mejorar el estado físico, buscar mantener uno adecuado y el funcionamiento óptimo de todos los órganos, además de promover la salud total del sistema humano. 

La frecuencia, intensidad y duración de la actividad física va a influenciar directamente a la salud del sistema cardiovascular, el sistema endocrino, el sistema músculo esqueletal y a fortalecer el sistema inmunológico.

Diversos estudios epidemiológicos, alrededor del mundo, asocian los beneficios del ejercicio físico a la prevención de diversas patologías y afecciones, incluso algunos tipos de cáncer.

Recientes investigaciones demuestran cada día los beneficios que tiene la actividad física, incluso para personas que siguen un tratamiento oncológico. 

A base de la evidencia científica actual, el ejercicio en un plan específico y debidamente supervisado provee algunos beneficios, tales como:

• Disminuir la fatiga

• Mejorar el estado anímico

• Mantener un tono muscular apropiado

• Estimular la función de órganos vitales en el proceso

• Ayudar a mantener o recuperar un peso adecuado

• Promover la función del sistema circulatorio

• Mejorar la calidad de vida

Entonces, ¿por qué no apostarle a que el pronóstico de vida resulte más alentador y firme? Si tuvieras en tus manos reducir o prevenir efectos secundarios que afectan tu calidad de vida y tu pronóstico, de seguro tomarías acción. No tengo duda.

El ejercicio físico se puede realizar tanto durante el tratamiento oncológico, como después del mismo. Todo dependerá del diagnóstico y el tipo de cáncer.

Mi recomendación al paciente es que pueda crear un equipo multidisciplinario para el que la actividad física tenga la debida importancia.

La importancia de un preparador físico 

Desde mi perspectiva y a base de mi experiencia con pacientes de cáncer, es muy importante que la formación académica de un profesional de aptitud física tenga especificidad. Se deben conocer los fundamentos de la enfermedad, tipos de tumores, los tratamientos más eficientes, los tipos de ejercicios, los protocolos de entrenamientos y la dosificación.

De esta manera se podrían aplicar tratamientos individualizados y específicos para la población con algún tipo de cáncer. Un especialista en aptitud física “específica” puede intervenir en todas las etapas de la enfermedad.

Fase de prevención

Las personas realizan actividad física de manera regular y la adoptan como estilo de vida junto al detalle de nutrición saludable, y afrontan menos posibilidades de padecer patologías relacionadas al cáncer.

Fase de diagnóstico y tratamiento 

Se diseñaría un programa de ejercicios adaptados de acuerdo al cuadro clínico y fisiológico de cada paciente. 

Fase de adaptación física y mental

Podría contribuir a reducir efectos secundarios causados por los tratamientos, así como impulsar el estado de ánimo emocional. Debe usar la creatividad e intuición. 

Fase postratamiento 

Motivar al paciente a que incorpore el ejercicio físico específico a su actual realidad y hábitos de vida. Ayudar al paciente a crear aptitud y fomentar actitud rumbo a la práctica dosificada de actividad física. De esta manera prevenimos una recaída.

Son diversos y muy positivos los testimonios y experiencias de vida, junto a algunos pacientes y ya hermanos, en el proceso de la difícil patología. Que el ejercicio es muy beneficioso para la salud, nadie lo dude. Añádale que puede ayudar a prevenir ciertos tipos de cáncer. Adoptar hábitos saludables de vida, lo cual incluye la alimentación, podría prevenir hasta un 40% de las enfermedades oncológicas.

El autor es fisiólogo del ejercicio y posee un centro de desarrollo y capacitación. Puede ser contactado al correo electrónico [email protected]


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