Fernando Cabanillas

Consejos de cabecera

Por Fernando Cabanillas
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Probióticos, ¿sí o no?

Si usted sigue el tema de los probióticos, ya sabrá de la importancia de la flora intestinal, ese inmenso número de bacterias que nos habitan y que controlan muchas de las tareas vitales de nuestro cuerpo. 

En 1965 se introdujo el término probiótico. Esto significa microorganismos vivos, que cuando se ingieren, confieren beneficios para la salud. Anteriormente ya les había advertido que el tema de los probióticos es muy complejo. 

Más de 50 años después de introducido este término, estamos comenzando a identificar cuáles son las bacterias beneficiosas. Reconocemos un dato fundamental: la diversidad de la flora intestinal es sumamente importante para determinar la respuesta al tratamiento en pacientes con melanoma, un cáncer agresivo. Me refiero a inmunoterapia con fármacos “inhibidores de los puntos de cotejo”. En 2018 el Dr. Gopalakrishnan, del hospital MD Anderson, en Houston, publicó un artículo en la revista Science describiendo que de 39 pacientes con melanoma metastásico, aquellos con una mayor diversidad de microbios intestinales tenían una respuesta dramáticamente superior a esa inmunoterapia. 

Sin duda, la flora intestinal, también conocida como el microbiota, juega un papel crucial en el control del sistema inmune, por lo tanto, no nos debe extrañar esa observación. Naturalmente, estos hallazgos dan paso a la idea de manipular el microbiota, ya sea modificando la dieta o consumiendo probióticos, para así mejorar la respuesta a la inmunoterapia. 

Además de los enfermos de cáncer, muchas personas saludables también están interesadas en este tema de los probióticos y de rutina los consumen diariamente, ya sea en pastillas o en yogur con el fin de enriquecer y diversificar su flora intestinal. Pues si usted es uno de estos, la noticia que les tengo es algo preocupante. 

Un estudio reciente por la Dra. Jennifer McQuade , también del MD Anderson, indica que la probabilidad de responder a la inmunoterapia se redujo inmensamente, por un 70%, en pacientes con melanoma que consumían pastillas de probióticos. Esto, a primera instancia parece extraño porque uno pensaría que, al ingerir las bacterias, estas enriquecerían la flora intestinal resultando en una mayor diversidad de microbios. Pero, McQuade nos explica que:  "Lo que descubrimos fue que los pacientes que toman probióticos sufren una disminución de la diversidad del microbiota, una medida clave de la salud intestinal, y por tal motivo tuvieron una respuesta disminuida a la inmunoterapia". Al parecer, las bacterias de los probióticos desplazan muchos de los microbios que normalmente residen en el intestino. También encontraron que aquellos que consumían mucha azúcar y carne procesada tenían bacterias menos beneficiosas.

Esas son las malas noticias. Pero hay una excelente: los pacientes que comían granos integrales, frutas y verduras tenían una mayor diversidad de bacterias intestinales, lo cual se asoció con una respuesta favorable al tratamiento. Tanto es así, que la probabilidad de pacientes que consumían una dieta alta en fibra, de responder a inmunoterapia fueron cinco veces más alta al compararla con los que consumían poca fibra.

La doctora McQuade recomienda que las personas que están recibiendo inmunoterapia para cáncer omitan los probióticos, y que protejan la diversidad de su microbiota consumiendo una dieta rica en fibra con muchos granos, frutas y verduras. ¿Cómo es que las fibras promueven esta diversidad bacteriana? No es que las fibras contengan bacterias, sino que son capaces de promover el crecimiento de ciertos microbios intestinales. 

En otras palabras, estos llamados “prebióticos”, en vez de probióticos, son “alimentos amigables” a las bacterias.  ¿Cuáles son? Aquí una lista parcial:   espárragos, aguacates, habichuelas, plátanos, maíz, arroz integral, coliflor, repollo, brócoli, coles de Bruselas y lechuga. También incluye, tofu y soya. Otros muy atractivos: vino, chocolate, nueces, frutas como peras y manzanas, panas y café. Para promover mayor diversidad de bacterias en nuestro intestino, McQuade recomienda que consumamos una mayor diversidad de tipos de fibra y no nos limitemos a uno o dos tipos.

 ¿Y qué tal el yogur que contiene bacterias? Está bien comerlo…Sin embargo, McQuade sugiere que no se consuma en cantidades exageradas, ya que la ingesta excesiva de cualquier alimento puede ser detrimental. 

Y esto me trae a otro estudio importante que se acaba de publicar en JAMA Oncology por el doctor Jae Jeong Yang, de la Universidad de Vanderbilt, en Tennessee.  Yang se preguntó si existe una asociación entre el riesgo de cáncer de pulmón y la ingesta habitual de fibra dietética o de yogur. En un análisis de más de 1.44 millones de personas incluyendo fumadores, encontró que el alto consumo de fibra o yogur se asoció con un riesgo reducido de cáncer de pulmón. Lo que significa esto es que la fibra dietética y el yogur pueden asociarse individualmente o en conjunto, con un menor riesgo de cáncer de pulmón. La mayor reducción observada fue en aquellos que consumieron tanto fibra como yogur. Estos tuvieron 30% menos riesgo de cáncer de pulmón.

Una pregunta importante: si las personas a punto de comenzar inmunoterapia cambiaran sus dietas para incluir más fibra, ¿mejorará eso sus posibilidades de éxito? Ese será el enfoque de la próxima tanda de ensayos clínicos en MD Anderson.

Y antes de cerrar, otra pregunta: ¿qué significa todo esto para personas saludables, libres de cáncer? No podemos contestar categóricamente porque no hay datos en esa categoría, pero si me piden mi opinión, yo recomendaría que no tomaran probióticos diariamente y que en vez consumieran más alimentos con fibra. El menú arriba es diverso, así que no hay excusas. Ya empezamos bien con nuestra dieta puertorriqueña alta en habichuelas y aguacate. 

El mundo científico tiene mucho que agradecer a Jennifer McQuade por sus recientes contribuciones y Puerto Rico también le da las gracias por la ayuda que nos brindó a raíz del huracán María. Desde Houston, junto a un grupo que incluía a mis dos hijas, nos enviaron más de 25 toneladas de suministros médicos. Todos los suministros llegaron a su destino, pero gran parte de los $600,000 de insulina y vacunas que envió mi hija Marian, se sancocharon en el aeropuerto, gracias a las autoridades gubernamentales.


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