Juan Antonio Candelaria

Tribuna Invitada

Por Juan Antonio Candelaria
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Proceso y veredicto que salvan el sistema

La reciente saga contra la Secretaria de Justicia, Licda. Wanda Vázquez, ha, parcialmente, culminada con una gran moraleja para el pueblo y entendidos de la jurisprudencia: que no pueden haber acusaciones frívolas, ni permitir usar el sistema judicial para perseguir a nadie.

Desde la primera instancia, en que el Tribunal Supremo autoriza la entrada de los medios televisivos y electrónicos a la Sala del Honorable Tribunal,  se concretiza el concepto, abstracto hasta ahora, de “transparencia”. Logro para el periodismo, acierto para el tribunal. De esta manera, el pueblo convertido en “jurado virtual”, pudo constatar la forma prístina de llevar un proceso. Asignada, para conducir el mismo, la Honorable Jueza Yazdel Ramos, una de las magistradas más competentes del país, estudiosa del derecho, con temple y carácter judicial se pudo observar la equidad, objetividad,  equilibrio y control de sala de la magistrada. Otro logro que promete (además de unas deliberaciones justas), buenas nuevas para el sistema judicial, hasta ahora algo mancilladlo en la opinión pública. Operacionalizar el concepto transparencia, he ahí, el primer evento salvador.

Sobre las argumentaciones, a favor y en contra, el público pudo observar un marcado contraste. Por un lado, el FEI, utilizando como estrategia puntual, apelar a las emociones y sentimientos, hace una buena alocución. Pero, mejor hubiese sido, si estuviese dirigiéndose a un jurado presencial, que, no obstante las advertencias del juez, por no conocer el derecho aplicable, puede dejarse influenciar por este tipo de discurso. Estuvo bien, pero a  destiempo. Por otro, lado la defensa, por portavoz de los licenciados Héctor Rivera Cruz y José Andreu atacaron la médula del caso. Argumentan, la ausencia de un debido proceso de ley, especialmente cuando se trata de una acusada,  secretaria de justicia, así como la debilidad, en estricto derecho, de lo imputado. Una a una, con asombrosa claridad, los letrados fueron desmenuzando y analizando la inmanencia legal de cada acusación. Sabían que están postulando frente a una magistrada, no solo de primer orden, sino conocedora de los intrigues del ordenamiento legal. No podían, ni siquiera intentar, persuadirlas con argumentos sofistas, cargados de emociones, podían, inclusive, ofenderla. Se salva la frase, “adjudicar en estricta aplicación de la ley”.

Finalmente, el veredicto. Circunscrita a la ley, advierte que las argumentaciones, no constituyen prueba, que ha leído minuciosamente cada una de las declaraciones juradas, algunas varias veces, y sin temblar un ápice la mano, pasa juicio sobre cada una de las acusaciones, declarando no causa en ninguno de los cargos.  De ahí, que la forma imparcial, objetiva, ordenada y ecuánime de dirigir el proceso, deja un buen sabor, independientemente, nos guste o no el veredicto. De manera, que a mi juicio, este evento constituye un formidable paso, para que el pueblo pueda ir cambiando la percepción de nuestro sistema judicial. Sí, la Honorable Ramos, nos ha dejado patentemente demostrado que, en efecto, existen jueces honorables. Este ha sido el gran salvamento al sistema judicial.      


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