Víctor E. Pérez Robles

Punto de Vista

Por Víctor E. Pérez Robles
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Prohibido olvidar la lucha por el país que todos merecemos

No es un secreto que como pueblo puertorriqueño hemos enfrentado los más grandes desafíos en nuestra historia moderna, tanto naturales como político-gubernamentales.  

El huracán María, en septiembre 2017, nos permitió ver la realidad de un estatus colonial en todo su apogeo y observamos cómo aquellos que juraron defender al pueblo de Puerto Rico se lucraron y se burlaron en nuestras narices a costa de la educación de nuestros niños y de la vida humana. 

Tanta fue la indignación que en el Verano del 19 “se colmó la copa” con un famoso chat, culminando en la primera renuncia de un gobernador electo por el pueblo de Puerto Rico, lo que llevó a una posterior crisis política-constitucional sin precedente. 

Esas semanas del Verano del 19, aunque inestables para el pueblo puertorriqueño, trajeron un rayo de esperanza, un sentido de unidad y una resiliencia que como pueblo pocas veces habíamos experimentado en nuestra historia. En el Verano del 19 fuimos un solo país de todas las ideologías, un pueblo indignado, que exigió trato justo y desenmascaró a aquellos que juraron defender nuestra Constitución. 

Sin embargo, al pasar los meses percibo que la memoria del pueblo puertorriqueño es finita. Esa resiliencia, ese deseo de cambio que llevó al triunfo del pueblo puertorriqueño sobre los intereses político-partidistas, poco a poco va quedando en el olvido si no abrimos los ojos.

Después de los movimientos telúricos y ahora con la pandemia del COVID -19, justo cuando la solidaridad resulta esencial para combatir una enfermedad que amenaza la vida de miles de puertorriqueños, perdemos nuestro norte. Entonces, volvemos a ser el país de las críticas, de la división y de la política partidista. Cuando es menos necesario, nos enfocamos en criticar y juzgar gestión gubernamental ante una situación novel. la crítica pasajera es la orden del día y el mañana pasa a un segundo plano. 

Y es que a la luz de todo los que hemos vivido y a pocos meses de los próximos comicios electorales es inevitable cuestionarse ¿qué país aspiramos a ser? ¿Alguna vez hemos ejercido nuestro derecho al voto de manera consciente y objetiva? ¿Alguna vez hemos roto el círculo vicioso político partidista que tanto nos consume? ¿Alguna vez hemos educado a nuestros amigos, hijo y demás familiares sobre el poder del ejercicio responsable del derecho al voto? 

No debemos perder de perspectiva que el poder del cambio recae sobre el pueblo, que el poder de tener un gobierno justo que responda a las necesidades del pueblo recae sobre nosotros, que el país en el que aspiramos a vivir se construye mediante el ejercicio del derecho al voto justo e imparcial. El país se nos va enfocándonos en los superficial y cometiendo los mismos errores del pasado.

Si alguna lección debemos conservar de ese tumultuoso Verano del 2019 debe ser el prohibido olvidar a aquellos que nos fallaron, prohibido olvidar la lucha por el Puerto Rico que todos merecemos. 


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