Ángel Enrique Alemán

Punto de Vista

Por Ángel Enrique Alemán
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Psicología en tiempo de pandemia


Los métodos implantados en Puerto Rico para manejar el COVID-19, así como en la mayor parte de mundo, implican en gran medida intervenciones educativas y conductuales, como prácticas rigurosas de higiene y distanciamiento social. Se trata de asuntos en los que factores psicológicos juegan un papel sumamente importante. 

La angustia emocional excesiva asociada con una infección real o un posible contagio es un tema de importancia clínica y de salud pública. En especial, cuando ciertos trastornos mentales pueden ser exacerbados por factores estresantes como los relacionados con la pandemia.  Eso incluye los trastornos del estado de ánimo (depresión, bipolaridad), de ansiedad, y de estrés postraumático. 

Algunas personas pueden volverse tan ansiosas que experimentan niveles clínicamente significativos de angustia, evitación o deterioro funcional a un nivel que pueden requerir tratamiento psicológico. Estos problemas son exacerbados por estresores psicosociales tales como: las amenazas a la salud para uno mismo y sus seres queridos, interrupciones en la rutina, separación de familiares y amigos, escasez de alimentos y medicinas, pérdida de salarios, así como aislamiento social debido a los programas de distanciamiento social, y el cierre de escuelas. 

El impacto financiero personal de una pandemia puede ser tan grave y estresante como la infección en sí, especialmente para las personas que ya estaban experimentando dificultades financieras, como el 44.9% de puertorriqueños que vive bajo el nivel de pobreza. 

Uno de los trastornos de salud mental más común durante este tipo de situación vigente lo es el trastorno de ansiedad por enfermedad. El mismo se refiere a la tendencia de alarmarse por estímulos relacionados con enfermedades o infecciones, como el COVID-19. En estos casos, las personas pueden malinterpretar las reacciones de estrés somático (por ejemplo sudoración o aumento de la tensión muscular) como signos de infección. 

La evidencia sugiere que tales evaluaciones influyen en las reacciones emocionales de una persona, por ejemplo, ansiedad, miedo. También, reacciones conductuales, por ejemplo respuestas de afrontamiento como buscar atención médica. 

Los modelos  de terapia cognitivo-conductuales (TCC) sugieren que la ansiedad excesiva por la salud puede abordarse al enfocarse en creencias y comportamientos disfuncionales. La TCC, realizada por un psicoterapeuta, es actualmente el tratamiento de primera línea para la ansiedad excesiva por la salud.  

A medida que se desarrolla una pandemia, algunas personas se adaptan a la amenaza y se vuelven menos ansiosas. Sin embargo, en algunos casos los efectos psicológicos pueden ser graves y duraderos. 

No obstante, una de las lecciones más importantes respecto al trauma, conocimiento que aprendí del doctor Alfonso Martínez-Taboas, es que la mayoría de las personas son resistentes al estrés, y muchos sobrevivientes de eventos altamente estresantes probablemente saldrán ilesos psicológicamente. 

La mayoría de los puertorriqueños está haciendo lo correcto, aún cuando en redes sociales se resalte lo contrario. Así que por el bien tuyo, mío y de los demás, por favor, quédate en tu casa. Nunca ha sido mas fácil ser un héroe y salvar tantas vidas. Es nuestro momento de brillar y demostrar que Puerto Rico sí lo hace mejor. 

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