Nilsa Pietri

Elecciones 2020

Por Nilsa Pietri
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Puerto Rico After Promesa

El documental “After Maria” destapó una de las caras más duras del Puerto Rico que nos dejó el huracán de septiembre de 2017: la miseria paralizante.

La crudeza de lo que representan las mujeres que protagonizan el documental hizo que muchos lo rechazaran, e incluso se indignaran al extremo de pedirle a Netflix que lo retirara de su poderosa plataforma internacional.

No nos gusta ver cómo somos, o cuando menos, cómo son algunos —o muchos— de nuestros compatriotas porque preferimos que nos doren la píldora, que nos maquillen la realidad, aunque bajo esa máscara estén, de una u otra forma, las mujeres de “After Maria”.

El año que viene Puerto Rico celebrará sus primeras elecciones bajo los efectos de la autoridad de la Junta de Supervisión Fiscal. La ley Promesa, que creó el ente, se aprobó justo antes de los comicios de 2016, pero su efecto sobre el evento electoral pasó casi desapercibido. Ha sido después, más duramente en los meses recientes, que nuestros gobernantes han sentido la autoridad férrea de la Junta, que vino a ordenar las finanzas públicas para que paguemos la deuda multimillonaria que acumularon en nuestro nombre los gobiernos novoprogresistas y populares de las últimas décadas.

La Junta Fiscal decide asuntos neurálgicos como el presupuesto operacional, las pensiones de los jubilados del gobierno, los salarios de los empleados públicos y toda la legislación que implique la asignación de fondos.

Independientemente de las pataletas del gobernador y los legisladores (estos cada vez protestan menos), la Junta actúa según lo estima conveniente para el cumplimiento de sus propósitos. La autoridad constitucional de nuestros gobernantes se ha tornado nula. Entonces, a 18 meses de las elecciones, hay que preguntarse, y preguntarles a nuestros políticos, ¿para qué postularse y ser elegidos?

No ha comenzado formalmente la campaña y ya el Partido Popular Democrático tiene seis o siete aspirantes a la candidatura a la gobernación. Y el gobernador Ricardo Rosselló, tan frustrado como parece estar ante la impotencia en que lo ha colocado la Junta Fiscal, ya anunció que aspirará a la reelección.

En tanto, hay por ahí varios movimientos que pretenden inscribirse para participar como partidos en los comicios de noviembre de 2020. El más visible, Victoria Ciudadana, se proyecta como la nueva plataforma electoral de Alexandra Lúgaro y Rafael Bernabe, entre otros nombres de las papeletas de 2016.

En la Legislatura y los municipios la historia es la misma. Los legisladores no pueden aprobar un chavo para nada sin que la Junta lo autorice, pero todos quieren volver por otros cuatro años a seguir haciendo nada. Y los alcaldes, amenazados con consolidaciones y menos subsidios, otro tanto.

La Junta Fiscal no se irá antes de 2020, ni de 2024, ni siquiera de 2028. No solo eso, sino que cada vez endurecerá más las condiciones gubernamentales. ¿Qué piensan nuestros gobernantes? ¿Por qué quieren figurar en las papeletas?

La respuesta es una y es obvia. Seguir escondiendo las realidades del país, como la que presentaron en “After Maria” tres compatriotas a las que preferimos negar, aunque eso signifique negar parte de la tragedia del huracán.

En resumen, decirle al mundo que aquí, after Promesa, no hay nada nuevo bajo el sol.

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miércoles, 18 de septiembre de 2019

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