Carmen Dolores Hernández

Tribuna Invitada

Por Carmen Dolores Hernández
💬 0

Puerto Rico a la venta

Un anuncio del PNP que aparece pegado en todas las esquinas proclama que votando por ese partido los puertorriqueños recibirán $10 billones adicionales cada año.

Es un anuncio engañoso. Ni el PNP –ni nadie- pueden garantizar que, efectivamente, llegue a Puerto Rico esa bonanza de dinero. Tales desembolsos no dependen en absoluto de la voluntad de los puertorriqueños, sino de la muy cambiante del Congreso, y ya sabemos cuál ha sido la trayectoria de ese cuerpo en sus tratos con nuestra Isla. Es notoria su incuria respecto a los asuntos de Puerto Rico.

Hemos estado esperando más de cien años para que ese cuerpo aclare nuestra situación colonial y nos ofrezca alternativas de futuro que tengan alguna viabilidad. Tampoco se ha pronunciado oficialmente sobre la negación afirmada por el Tribunal Supremo de Estados Unidos respecto a la validez de un acuerdo tomado por ese país frente a la ONU en torno a la situación puertorriqueña.

En segundo lugar, el PNP no parece haber aprendido nada de la crisis fiscal en que nos encontramos, fruto en gran parte de la dependencia cultivada durante décadas. ¿Qué supondrían los $10 billones, si es que llegan? Agravarían la dependencia que soslaya la realidad del país, desestimando todo esfuerzo de desarrollo proveniente de los puertorriqueños mismos. Tirarle dinero a un problema no lo soluciona: las situaciones desesperadas como la nuestra no se arreglan con dinero que viene y va y no depende de nuestra voluntad sino promoviendo la capacidad de desarrollo autónomo que resulte en un progreso sostenible.

En vez de esperar que la salvación venga de afuera mediante una lluvia –un aguacero- de millones, habría que crear las condiciones para que los puertorriqueños desarrollen iniciativas a escala del país, teniendo en cuenta sus activos, su trabajo, su talento, sus tierras, su inventiva y su cohesión social.

Y ni hablar siquiera de la fiesta que haría nuestra despreciable clase política (hablo de todos por igual) con ese maná caído del cielo. Si se han robado desembolsos menores, si han despilfarrado lo que no es suyo, si en administración tras administración los escándalos han sido endémicos, ¿qué no harán con miles de millones más que el país no ha sudado ni trabajado?

El problema fundamental del PNP es que mira hacia afuera, hacia un “deus ex maquina” –la estadidad- que, como una varita mágica, lo arreglaría todo. Nos venden un espejismo de riquezas sin cuenta. No se piensa, en este esquema de cosas, en las obligaciones y deudas concomitantes a tal situación jurídica. No se mencionan los impuestos federales. No parecen creer que una nación no es un negocio de compra y venta sino una entidad social que exige adhesión a unos principios por los cuales hay que estar dispuesto a sacrificar comodidades. Sería ilustrativo que muchos de los que ofrecen villas y castillas se dieran un viajecito por las regiones más pobres de estados como Mississippi, Arkansas, Louisiana y aún la Florida. No hay tal varita mágica; también allí hay pobreza y necesidad.

Nada es gratis en este mundo. Las dádivas obligan, creando dependencia, y las limosnas humillan. Ya tenemos, en nuestra historia, una trayectoria bochornosa de humillaciones. Necesitamos ponernos de pie: trabajar, esforzarnos, unirnos en aras de mejorar el país.

Si queda algo de espíritu en nuestra colectividad maltrecha, intentemos por nuestros propios medios salir del hoyo en que estamos metidos (en gran parte como consecuencia de dádivas recibidas irreflexivamente). No somos ganado que se vende al mejor postor. Somos –espero- un pueblo pensante que, si decidiera libremente unirse al país del Norte, tendría que tener una motivación que no fueran los $10 billones.

Otras columnas de Carmen Dolores Hernández

martes, 2 de octubre de 2018

La administración de la cultura

La profesora Carmen Dolores Hernández argumenta sobre la adecuada administración de la cultura, los logros del ICP y la agenda inmediata del titular en funciones de esa agencia

miércoles, 29 de agosto de 2018

Nuestros vecindarios

La profesora Carmen Dolores Hernández argumenta sobre los vecindarios, sus cambios con el paso de las décadas, y su importancia como espacio de convivencia solidaria

💬Ver 0 comentarios